El Senado prevé votar la ley de amnistía días antes de las elecciones catalanas

Se prevé su votación en la semana previa a las elecciones catalanas, convocadas para el 12 de mayo, aunque podría apurar el plazo y hacerlo justo después.
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photo_camera El texto aprobado por la Cámara Baja ha entrado este viernes en la Cámara Alta y se prevé su calificación por la Mesa el próximo 19 de marzo

El calendario que baraja el Senado para la tramitación de la ley de amnistía que aprobó este jueves el Congreso prevé su votación en la semana previa a las elecciones catalanas, convocadas para el 12 de mayo, aunque podría apurar el plazo y hacerlo justo después.

Según la previsión del calendario sobre la tramitación de la proposición de Ley orgánica de amnistía para la normalización institucional, política y social en Cataluña a la que ha tenido acceso Servimedia para su debate en la Mesa del Senado, el texto será tramitado en la Comisión Constitucional. En el Congreso, esta norma se tramitó a través de la Comisión de Justicia.

El texto aprobado por la Cámara Baja ha entrado este viernes en la Cámara Alta y se prevé su calificación por la Mesa en la reunión del próximo martes, 19 de marzo. Entones, se calcula un inicial plazo de presentación de enmiendas y propuestas de veto hasta el 3 de abril, aunque ya se contempla una “posible ampliación” hasta el 9 de abril.

Después, se prevé la tramitación en la Comisión Constitucional hasta que se eleve al “último pleno para su conocimiento”, que sería entre los días 7 y 9 de mayo, es decir, la semana previa a la celebración de las elecciones en Cataluña.

No obstante, dicho calendario contempla “fecha límite de tramitación” de la ley el 16 de mayo, cuando se prevé su remisión al Congreso en caso de introducirse algún cambio, para poder cumplir con el Reglamento de la Cámara que contempla que toda iniciativa proveniente de la Cámara Baja tiene que tramitarse en un máximo de dos meses.

Teniendo en cuenta la mayoría absoluta de la que goza el Partido Popular en el Senado, queda la incógnita de si este grupo parlamentario introducirá un veto o cambios en la norma, con lo que ésta volvería al Congreso para su aprobación final. También podría darse un escenario en el que el Pleno del Senado, con la mayoría absoluta del PP, exprese de alguna manera su rechazo a la norma, no votándola, por ejemplo, de manera que ésta también regresaría a la Cámara Baja para su aprobación final.