Proponen la prohibición de la venta de bebidas energéticas a menores de 18 años

Ante la creciente preocupación por el aumento del consumo de bebidas energéticas entre adolescentes españoles, la ONG Justicia Alimentaria ha propuesto al Ministerio de Consumo la prohibición de su venta a menores de 18 años. Además, la ONG propone restricciones en la publicidad dirigida a jóvenes, limitaciones en el patrocinio de eventos deportivos y actividades similares, la inclusión de etiquetas de advertencia en los envases y subidas en los precios para desalentar el consumo excesivo de estas bebidas.

FALTA DE REGULACIÓN

La ONG señala que, mientras que zumos de frutas y bebidas refrescantes están rigurosamente regulados en cuanto a sus estándares, "las bebidas energéticas operan en un limbo normativo", denuncia el director de Justicia Alimentaria, Javier Guzmán.

ALARMANTES NIVELES DE CONSUMO

Según los datos obtenidos en su reciente estudio titulado "Bebidas energéticas: fuera de control, consumo disparado", Justicia Alimentaria destaca el notable auge de las bebidas energéticas -o más apropiadamente, "excitantes"-, especialmente entre los jóvenes. "Es sorprendente que aproximadamente el 70% de los adolescentes de 10 a 18 años las consuman de forma regular, y un 12% de ellos ingiera más de 7 litros al mes. Incluso entre los niños y niñas de 3 a 10 años, alrededor del 20% se siente atraído por estas bebidas", destaca el informe.

EFECTOS NOCIVOS SOBRE LA SALUD

Estas bebidas a menudo contienen niveles problemáticos de cafeína y azúcares añadidos que pueden afectar negativamente la salud de los consumidores y superan ampliamente las recomendaciones diarias de vitaminas, lo que puede tener implicaciones para la salud.

Como dato, una sola lata de 250 ml de estas bebidas puede aportar entre 27.5 y 60 gramos de azúcar, lo que equivale a unas 10-12 cucharadas de azúcar.

Estas cifras superan con creces la recomendación diaria de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que establece un límite de 25 gramos de azúcar para adultos. El alto contenido de azúcar en las bebidas energéticas plantea preocupaciones significativas para la salud, aumentando el riesgo de caries, diabetes, sobrepeso, obesidad, así como dolores de pecho y diarreas en algunos casos.