Más del 50% de los niños con dolor no tratado sufrirán de adultos

niña triste en el hospital
photo_camera Los expertos aseguran que la formación de los profesionales y la investigación son básicas para abordar este problema sanitario

Más del 50% de los niños con dolor infantil no tratado de forma satisfactoria terminarán sufriendo siendo adultos y la posibilidad de que tengan una discapacidad asociada “es altísima” por lo que la formación de los profesionales y la investigación son básicas para abordar este problema sanitario.

Así lo manifestaron varios especialistas durante el diálogo sobre el ‘Impacto biopsicosocial del dolor crónico en España’ celebrado en la agencia de noticias Servimedia junto a Grünenthal.

Durante su intervención en este acto, el catedrático de Psicología de la Universidad Rovira i Virgili, Jordi Miró, destacó que ya se sabe que “si un niño o un adolescente tiene de dolor recurrente y no se resuelve de forma satisfactoria, la probabilidad de que sea un adulto con dolor crónico y con una discapacidad asociada a esta dolencia es altísima. Más del 50% de estos niños desarrollarán problemas crónicos del dolor de adultos”.

De hecho, recordó el caso de Ana Belén, una mujer que hoy tiene 26 años y que empezó a tener problemas graves de dolor cuando tenía tres años. Pese a ello no consiguió un diagnóstico hasta los 16. “Este es un problema que plantean normalmente los pacientes cuando afirman no saber qué les pasa, pero que afecta a su calidad de vida”.

DOLOR DESDE NIÑOS

La presidenta de la Plataforma de Organizaciones de Pacientes (POP), Carina Escobar, coincidió con estas afirmaciones y reclamó mayor participación. “Somos muchos los que sufrimos dolor desde niños, por lo que las asociaciones de pacientes debemos participar en el dolor infantil. Falta que se nos dé voz, ya que nuestra experiencia debería servir”.

Ante esta situación, la directora general del Hospital Universitario del Sureste de la Comunidad de Madrid, Paloma Casado, abogó por la concienciación social y no minusvalorar los lamentos de los pequeños.

"Muchos padres y madres pasamos por alto el dolor de nuestros hijos. El dolor existe y tiene que existir. De hecho, en mi hospital hemos desplegado guías para detectar el dolor en recién nacidos, ya que grandes investigaciones también se pueden implantar en los hospitales, aunque sean más pequeños”.

INVESTIGACIÓN Y FORMACIÓN

En cuanto a esta investigación, Miró reconoció que hoy en día se hacen progresos importantes pero “me gustaría que se hicieran más". "La cantidad de dinero que se dedica a investigación del dolor es extraordinariamente escasa y no sólo sucede en España, también en el ámbito internacional”, indicó.

Además, remarcó que en España, en los últimos cinco años antes de la pandemia, la financiación no llegaba al 1% en investigación del dolor. "Y en dolor infantil es cero”, afirmó.

El experto insistió también en mejorar la formación de los profesionales del dolor porque “es muy escasa”. A esto se añade la necesidad de que la sociedad conozca este problema para “ser más sensible al dolor”.

Sin embargo, el director del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII), Cristóbal Belda, discrepó en cuanto a la investigación. “Desde este instituto, se invierte una gran cantidad de dinero en investigar las causas que provocan ese dolor”, señaló.

300 MILLONES

De hecho, explicó que “antes de 2018 la financiación dirigida a la investigación se vio muy mermada por la situación de crisis, pero a partir de este año la financiación ha ido creciendo de forma que hoy se financian proyectos en concurrencia competitiva de 300 millones de euros”.

A esta situación, Jordi Miró agregó que “el dolor es difícil de medir porque no hay termómetros". "En el dolor infantil contamos con instrumentos como aplicaciones móviles para hacer seguimiento de estos pacientes”, comentó. Asimismo, anunció que en estos momentos hay dos redes que estudian esta dolencia, una del dolor infantil en el Ministerio de Sanidad y otra internacional de investigación en dolor infantil que coordina este especialista.

El catedrático de Psicología de la Universidad Rovira i Virgili insistió en que “al dolor infantil se le ha prestado poca atención cuando los niños pueden tenerlo". "Además existe la falsa creencia de que los menores no sienten dolor, por lo que los niños que lo sufren pasan desapercibidos para los profesionales por falta de formación, a lo que se acompaña el escaso conocimiento de las familias”, concluyó.