El calor extremo mata a casi 490.000 personas al año en el mundo

Gente en Zaragoza con ola de calor
photo_camera Prácticamente todo el planeta ha experimentado olas de calor este año

Cada año mueren alrededor de 489.000 personas en todo el mundo por el calor extremo, sobre todo en Asia (un 45% del total) y Europa (36%), y este fenómeno meteorológico es el que causa mayor mortalidad.

Estos datos aparecen en la última edición del ‘Informe sobre el estado de los servicios climáticos’, liderado por la Organización Meteorológica Mundial (OMM) -agencia de la ONU especializada en el tiempo, el clima y el agua- con aportaciones de cerca de 40 instituciones, entre agencias de la ONU, instituciones científicas, organismos internacionales, universidades, entre ellas el Barcelona Supercomputing Center y la Institución Catalana de Investigación y Estudios Avanzados (ICREA).

El informe, difundido este jueves, se centra en la salud y destaca la necesidad de información y servicios climáticos personalizados para apoyar al sector sanitario frente a condiciones climáticas más extremas, la mala calidad del aire, patrones cambiantes de enfermedades infecciosas y la inseguridad alimentaria e hídrica.

“Prácticamente todo el planeta ha experimentado olas de calor este año. La aparición de El Niño en 2023 aumentará en gran medida la probabilidad de batir aún más récords de temperatura, provocando un calor más extremo en muchas partes del mundo y en el océano, y haciendo que el desafío sea aún mayor”, ha afirmado Petteri Taalas, secretario general de la OMM.

Según el director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, “la crisis climática es una crisis de salud que provoca fenómenos meteorológicos más graves e impredecibles, alimenta brotes de enfermedades y contribuye a tasas más altas de enfermedades no transmisibles”.

El cambio climático amenaza con revertir décadas de progreso hacia una mejor salud y bienestar, sobre todo en las comunidades más vulnerables. Casi tres cuartas partes de los servicios meteorológicos e hidrológicos nacionales proporcionan datos climáticos al sector de la salud, pero su uso es limitado. Menos de una cuarta parte de los Ministerios de Salud cuentan con un sistema de vigilancia que utiliza información meteorológica para seguir los riesgos para la salud sensibles al clima.

IMPACTOS SUBESTIMADOS

El informe dedica una sección especial al calor extremo, que es el fenómeno meteorológico más mortal. Entre 2000 y 2019 hubo 489.000 muertes anuales por esa causa y se calcula que las condiciones de calor extremo durante el verano de 2022 se cobraron más de 60.000 víctimas mortales en 35 países europeos.

Las olas de calor también exacerban la contaminación del aire, que ya es responsable de siete millones de muertes prematuras cada año y es la cuarta causa de muerte por factor de riesgo para la salud.

Sin embargo, los impactos están subestimados, ya que la mortalidad relacionada con el calor podría ser 30 veces mayor de lo que se registra actualmente.

El calor extremo causa la mayor mortalidad de todos los fenómenos meteorológicos, pero solo en la mitad de los países afectados hay servicios de alerta de calor a los responsables de la toma de decisiones en materia de salud.

Según ‘Lancet Countdown on Health and Climate Change’, el aumento de las temperaturas y la creciente población mayor de 65 años han provocado un aumento de la mortalidad relacionada con el calor en este grupo de edad del 68% entre 2017 y 2021, en comparación con el lustro 2000-2004.

Según el IPCC (siglas en inglés de Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático), existe una “alta confianza” en que América Central y del Sur, el sur de Europa, el sur y sudeste de Asia, y África serán las zonas más afectadas por el cambio climático en términos de mortalidad relacionada con el calor para 2100.

HAMBRE, SEQUÍAS Y ENFERMEDADES

Además, el cambio climático agudiza los riesgos de inseguridad alimentaria. Entre 2012 y 2021, un 29% más de superficie terrestre mundial se vio afectada por sequías extremas durante al menos un mes al año que en el periodo 1951-1960.

Las preocupaciones relacionadas con la calidad del aire, el cambio climático y la salud están interrelacionadas. Las medidas de mitigación climática para reducir la contaminación atmosférica pueden salvar vidas. Pero solo un 2% de los compromisos de financiación climática asumidos por los financiadores internacionales de desarrollo en países pobres y emergentes está dirigido a abordar la contaminación del aire (entre 2015 y 2021), a pesar de que es la amenaza ambiental más peligrosa para la salud.

En 2019, la contaminación del aire ascendió del quinto al cuarto lugar en la escala de principales factores de riesgo de muerte mundial y siguió superando los impactos de otros factores de riesgo ampliamente reconocidos de enfermedades crónicas, como la obesidad, las enfermedades cardiovasculares y la desnutrición.

SEQUÍAS Y ENFERMEDADES INFECCIOSAS

Por otro lado, los impactos agravados de las sequías y los días de olas de calor se asociaron con 98 millones de personas más que informaron de inseguridad alimentaria de moderada a grave en 2020 que anualmente en 1981-2010.

Las condiciones climáticas cambiantes también están aumentando la transmisión de muchas enfermedades infecciosas climáticamente sensibles transmitidas por vectores, alimentos y agua. Por ejemplo, el dengue es la enfermedad transmitida por vectores que se propaga más rápidamente en el mundo, mientras que la duración de la temporada de transmisión de la malaria ha aumentado en algunas partes del mundo.