Tres de cada cuatro familias se han visto obligadas a reducir su gasto en productos y servicios por el precio de los alimentos

El 62,7% de los consultados “se han visto obligados a sustituir algunos alimentos por otros de peor calidad con el objeto de abaratar el precio de los mismos y hacer frente a esa cesta de la compra”
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photo_camera La mayoría de los encuestados realizan sus compras en supermercados (83,5%)

Tres de cada cuatro familias españolas se han visto obligadas a reducir su gasto en productos y servicios para “hacer frente” a la subida del precio de los alimentos.

Así lo ha anunciado este miércoles la presidenta de Facua-Consumidores en Acción, Olga Ruiz, en una rueda de prensa en la que ha presentado los resultados de una encuesta realizada por la asociación a más de 3.300 consumidores entre el 15 de enero y el 6 de febrero sobre evolución de los hábitos de consumo en España y la “incidencia” que ha tenido en ellos la subida del precio de los alimentos.

Según ha precisado, entre estos productos y servicios “destacan algunos que son también de primera necesidad”, y puso como ejemplo que el 65,3% de los encuestados ha reducido su gasto en bares y restaurantes, el 58,7% en viajes, el 47,1% en ropa y calzado, el 45,3% en productos culturales, el 18,9% en suministros de luz, agua y gas, el 12,6% en transportes y el 11,8% en telecomunicaciones mientras sólo un 25,1% no ha tenido que privarse de ningún otro producto o servicio “para hacer frente a esa escalada de precios de los alimentos”.

Con respecto a la alimentación, ha puntualizado que ha descendido el consumo de pescado al menos una vez a la semana y que lo ha hecho, “además, en unos porcentajes significativos”, pasando del 67,6% al 43,3%.

“Incluso hay consumidores que indican que han dejado de consumirlo, porcentaje que sube del 5 al 10,9%”, ha denunciado, al tiempo que ha señalado que el porcentaje de quienes consumen fruta fresca de cuatro a siete días a la semana pasa de un 77,7% a un 62,3%.

Lo mismo ocurre con el consumo de carne, “especialmente y en mayor medida la carne de pollo”, teniendo en cuenta que del 73,3% que lo hacía al menos una vez cada siete días, se ha pasado a un 60,9%, mientras que su consumo cada dos semanas o menos aumenta del 26,6% hasta el 38,9%.

A su vez, el porcentaje de familias que consume ternera una o más veces en semana ha bajado 15 puntos con respecto hasta hace dos años, del 32,9%, al 17,6%. Por el contrario, el 82,3% de las familias sólo consume esta carne cada dos semanas o con menor periodicidad y, de ellas, el 30% “no lo hace ni siquiera una vez al mes o directamente no la compra”.

Por lo que respecta a los lácteos, si antes eran un 76,6% quienes los consumían de cuatro a siete días por semana, actualmente dicho porcentaje baja a un 63%.

En paralelo, ha explicado que el 62,7% de los consultados “se han visto obligados a sustituir algunos alimentos por otros de peor calidad con el objeto de abaratar el precio de los mismos y hacer frente a esa cesta de la compra”.

En este sentido, el producto más sustituido “por otro de peor calidad” es el aceite de oliva, que, según Ruiz, “se ha visto encarecido en estos últimos tiempos de una manera muy significativa”, lo cual, a su entender, “está haciendo que los consumidores cambien sus hábitos y consuman aceites de otro tipo”, como ya ha hecho el 42,5% de encuestados.

A continuación se sitúan el pescado (37,6%), la carne (31%), las frutas, verduras y hortalizas (24,7%), las conservas (21,4%), el arroz y otros cereales (13,8%) y los alimentos ultraprocesados, con un 12,7%.

Junto a ello, la presidenta de Facua también ha hecho hincapié en que, si bien la “mayoría” de los encuestados realizan sus compras en supermercados (83,5%) aunque el 79,3% estima que es el “lugar donde más han subido los precios”, y en grandes superficies comerciales (70,7%), un 55,3% “ha buscado otras alternativas buscando esos precios más económicos” frente a un 44,6% que sigue comprando en el mismo lugar.

En este contexto, ha denunciado que la subida de precios de los alimentos “está empeorando la dieta de los consumidores”, convencida de que las medidas adoptadas hasta ahora por el Gobierno “no están siendo eficaces ni contundentes y no están provocando realmente una contención en el precio de productos que son básicos para las familias”.

A este respecto, ha criticado que la bajada del IVA “para hacer más asequibles y accesibles los productos de alimentación básicos a los consumidores” está “siendo absorbida por el incremento de beneficios de las grandes distribuidoras y grandes empresas de alimentación”.

“Esto nos lleva a pensar que tal vez el Gobierno no quiere perjudicar los intereses de quienes están viendo claramente incrementados sus beneficios a costa de empobrecer a las familias y de empeorar la dieta y la alimentación de los consumidores”, ha sentenciado, al tiempo que ha juzgado “necesario dar pasos hacia adelante, ser valientes y adoptar medidas que realmente tengan una incidencia en esa contención de precios de alimentos que son básicos y esenciales para la cesta de la compra de las familias”.

Por este motivo, ha vuelto a exigir al Ejecutivo que “ponga en marcha inspecciones” y “que investigue y sancione” a las empresas incumplidoras así como que “intervenga en los precios”, teniendo en cuenta que tanto el Ministerio de Agricultura como el de Consumo “tienen competencias para llevar a cabo una investigación en esa subida de los márgenes comerciales” que ha tildado de “ilegal”, así como para sancionar a aquellas empresas que “han elevado de manera ilegal esos márgenes”.

DOBLE ETIQUETADO

Por otra parte, la responsable de Facua ha vuelto a reclamar el establecimiento del doble etiquetado, que consideró “esencial” al entender que el consumidor “necesita saber y está en su derecho de tener información sobre el coste del producto en origen y el precio del producto en su destino final” y, de este modo, “poder tomar decisiones de compra”.

Tras recordar que se trata de una medida que los representantes del sector agrícola “también están reivindicando”, ha defendido que sector agrario y consumidores también “coinciden en una cuestión clave” como es el hecho de que “hay intermediarios que están obteniendo grandes márgenes de beneficios a costa del sector primario y de los consumidores finales”.