Filosofía, el pensamiento crítico en la Educación

Filosofía el pensamiento crítico en la Educación
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El profesorado, en cualquier de los niveles educativos, desempeñan un papel clave en la transmisión del conocimiento, pero también, conscientes o no, son guías en los procesos de pensamiento, debate y análisis, guías del pensamiento crítico. ¿Cómo plantear un pensamiento crítico en el aula de clases, en el alumnado? A propósito del Día Mundial de la Filosofía, es válido considerar la necesidad de reforzar en nuestras aulas de clases las competencias para inspirar al alumnado a cuestionar, explorar y comprender el mundo que les rodea. No es una tarea de un día sino de un proceso sistemático, adecuando el análisis a la edad, circunstancias y características del alumnado.

Al hacer referencia a la filosofía en la educación se debería partir de una premisa: no se trata de una asignatura en la cual prevalezca lo memorístico, limitarse a transmitir eventos y letanías repitiendo nombres de filósofos. Es necesario un planteamiento más arriesgado: mejorar la capacidad de pensar del alumnado, de pensar de manera independiente, con argumentos y razonamientos. ¿Estamos perdiendo recursos que ayudarían a este proceso de reflexión y análisis? ¿Las herramientas tecnológicas están al servicio de la enseñanza o la enseñanza al servicio de las tecnologías? ¿Es complejo en una sociedad en la cual se desacredita y penaliza el pensamiento crítico? Sí, pero hay que aportarles herramientas y recursos al alumnado para que pueda ir construyendo su pensamiento. En los autores clásicos encontraremos claves, pero también en los autores y en la filosofía contemporánea. Se trata de profundizar en un método y presentarle al alumnado la conveniencia del método filosófico.

Las aulas de clases son espacios por excelencia para el encuentro de las ideas, el debate, la libertad del pensamiento, el respeto por el modo de pensar del otro, la tolerancia, por la búsqueda de respuestas que según la edad requieren ser compartidas. Alcanzar este nivel de intercambio de ideas requiere de recursos: serenidad y tiempo. Serenidad porque es esencial para ejercitar la capacidad de escucha, las sensaciones, y tiempo para que las ideas y los procesos cognitivos que realiza el cerebro permita alcanzar el entendimiento.

Sí, estamos en una época de multipantalla, hiperactividad, ruido, desinformación y cuentas de resultado. El pensamiento algunas veces es un oasis en un desierto de sobresaturación, pero es allí donde identificamos al «yo» que nos identifica y al «otro» con el cual nos relacionamos. En resumen, «al despertar al ejercicio del pensamiento y a la confrontación razonada de opiniones, la filosofía ayuda a construir una sociedad más tolerante y respetuosa. De esta manera, permite de comprender y traer una respuesta a los grandes desafíos contemporáneos, creando las condiciones intelectuales para el cambio» (UNESCO).