Enseñar es comunicar

Clave, reforzar las competencias digitales. Las tecnologías deben estar al servicio del alumnado, el profesorado y las familias.
photo_camera Clave, reforzar las competencias digitales. Las tecnologías deben estar al servicio del alumnado, el profesorado y las familias.

La enseñanza implica comunicar. Una definición de comunicación sería la «transmisión de señales mediante un código común al emisor y al receptor»; es un enfoque reduccionista o al menos instrumental. Comunicar es un proceso más complejo y profundo, al igual que la enseñanza. En su momento Manuel Castells indicaba «comunicar es compartir significados mediante el intercambio de información». Es una de las claves fundamentales de comunicar: las personas entienden el significado de los mensajes y por eso la comunicación se produce. Estos significados estarán influenciados por las percepciones, circunstancias y vivencias de cada persona. Compartir significados plantea entenderse, aunque se esté de acuerdo o no.

En la enseñanza, como acto de comunicación, compartir significados es fundamental. En una sociedad mediada por la tecnología la construcción de significados requiere de un esfuerzo extra. ¿Quién debería asumir ese esfuerzo extra? Es evidente que alumnado y profesorado. ¿Quién asume el liderazgo de este esfuerzo? El profesorado porque es quién tiene las competencias y la responsabilidad de liderar el aprendizaje. El poder de la comunicación o, como señaló el papa Francisco, la «proximidad» con el otro permite conocerlo. La proximidad del profesorado con el alumnado facilita la identificación de cómo construyen sus significados en la comunicación mediada por la tecnología. Ayuda a conocer en cada alumno y alumna a la persona, con sus fortalezas y debilidades.

La enseñanza, y por consiguiente el profesorado y el alumnado, no están al servicio de las tecnologías; son las tecnologías las que están al servicio de la enseñanza. Confundir cuál es la responsabilidad en el proceso podrían generar situaciones complejas y no se avanzaría en una formación integral que cada vez se reclama desde diferentes sectores. La presencia de la tecnología en el aula es clave, no sería sensato renunciar a su uso en los centros educativos. Ahora bien, la prioridad es cuál es su uso y como los contenidos/competencias de las materias se integran en las tecnologías más apropiadas y eficaces. Requiere, por lo tanto, una actualización constante del profesorado y del alumnado en cómo lograr que las tecnologías sean herramientas en las cuales las personas tienen el control.