75 años de la Declaración Universal de Derechos Humanos

Desde el derecho a la educación hasta la igualdad salarial, la Declaración estableció por primera vez los derechos indivisibles e inalienables de toda la humanidad.
photo_camera Desde el derecho a la educación hasta la igualdad salarial, la Declaración estableció por primera vez los derechos indivisibles e inalienables de toda la humanidad.

Mencionar la Declaración Universal de Derechos Humanos (DUDH) es hacer referencia al empeño de la humanidad por consensuar, reforzar y sensibilizar sobre la necesidad de construir sociedades más justas. El grado de efectividad de esta Declaración, que cumple 75 años de su promulgación, ha dependido y seguirá dependiendo de la voluntad de los gobiernos, organizaciones, colectivos e individuos. Teniendo en cuenta la panorámica del mundo actual es un camino complejo y difícil alcanzar estos objetivos. Pero, cuándo no la ha sido.

El tema este año es: «Dignidad, libertad y justicia para todas las personas». Es oportuno trabajar estas ideas en las aulas de clases creando espacios para el debate y análisis crítico sobre cómo se vive la dignidad, la libertad y la justicia, desde la perspectiva personal pero también desde “el lugar” del otro. Punto de partida, preguntas elementales, aunque complejas de responder: ¿Qué son los derechos humanos? ¿Qué es la dignidad? ¿Qué es la libertad? ¿Qué es la justicia? A partir de esta primera aproximación el reto es acercar al alumnado los planteamientos de la Declaración Universal; requiere creatividad y voluntad del profesorado. Conocer experiencias o plantear actividades serían estrategias válidas para profundizar en los 30 artículos que conforman la Declaración Universal.

El día a día, en el ámbito internacional, nacional o local, pone en evidencia que la Declaración Universal son principios que requieren de trabajo, lectura, una mirada al mundo que nos rodea, recursos y unión de voluntades. Las nuevas generaciones deben ser conocedoras de estás directrices y valorar, en la medida de su edad y conocimientos, la importancia de ser ciudadanos que promuevan y defienden estos principios. La edición ilustrada de la Declaración Universal es un material útil para debatir estos planteamientos en asambleas de aulas u otras actividades con el alumnado.

Finalmente, teniendo en cuenta el derecho a la educación, el artículo 26 plantea expresamente: «Toda persona tiene derecho a la educación. La educación debe ser gratuita, al menos en lo concerniente a la instrucción elemental y fundamental. La instrucción elemental será obligatoria. La instrucción técnica y profesional habrá de ser generalizada; el acceso a los estudios superiores será igual para todos, en función de los méritos respectivos». Agrega: «La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana y el fortalecimiento del respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales; favorecerá la comprensión, la tolerancia y la amistad entre todas las naciones y todos los grupos étnicos o religiosos, y promoverá el desarrollo de las actividades de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz». Punto importante: «Los padres tendrán derecho preferente a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos». Trabajar en las familias los principios de esta Declaración será el mejor escenario para formar a ciudadanos tolerantes y con un visión del mundo más solidaria y justa.