La familia de mi marido siempre malmete para hacerme sentir mal. No tengo trato con ellos, ni quiero, tratan de hundirme y desprestigiarme, mi pareja no hace nada y me siento fatal…

Aunque pueda parecer lo contrario, establecer unos límites claros entre las familias respectivas fortalece las relaciones dentro y entre familias, pero el beneficio principal lo recibe el matrimonio, que acaba más unido gracias a un trabajo resuelto en equipo.

Cuando uno elige a la persona con la que pasar el resto de su vida, en cierto modo también elige a las personas que la acompañan, como son los familiares y amigos. Debemos saber que cuando nos comprometemos con la persona también lo hacemos indirectamente con el mundo que le rodea. No se está obligado a congeniar, pero sí conviene tratar de mantener una relación cordial.

Por un lado, tu marido debe entender el daño que a ti te hace esta situación y cómo te sientes al respecto, y que no puede adoptar una actitud pasiva cuando algo está afectando gravemente a vuestro matrimonio. No importa que tengáis discrepancias al respecto, sino que ambos lleguéis a un entendimiento y pongáis una solución a vuestros problemas. Por otro lado, intenta ser más objetiva y comprensiva asumiendo que, a pesar de que tendrán sus defectos, también habrá alguna cualidad en ellos.

No podemos esperar que los demás cambien si nosotros no lo hacemos primero. Por tanto, si la familia de tu marido no es la “ideal” y no es posible tener una buena relación de afecto, al menos intenta identificar aquellas cosas que son positivas y trata, en la medida de lo posible, de mantener una relación basada en el respeto y la cordialidad.

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