Cuando viajamos no sabemos cómo mantener la calma entre nuestros hijos adolescentes para que no se pasen el viaje discutiendo entre ellos.

Desplazarse no es tan divertido como llegar al destino, tiene el inconveniente de que puede resultar cansado y aburrido después de varias horas. Pero existen varias formas de hacer los viajes más llevaderos.

Si este tipo de conflictos se han convertido en una dinámica familiar habitual en los viajes, conviene anticiparse a ellos y planificar previamente como gestionar el tiempo de trayecto. Para ello, puedes llevar a cabo varias acciones, por ejemplo, tener preparada una selección musical al gusto de tus hijos. Otra opción puede ser que pongáis un podcast sobre un tema de interés común, que pueda propiciar la comunicación, creando diversión y sinergias entre todos. Puedes cogerles un libro si les gusta leer y no se marean, e incluso puedes regalárselo en ese mismo momento como punto de partida del viaje. Si os gustan los juegos, puedes organizar un concurso de preguntas y respuestas familiares, o de sus amigos, e incluso algún otro relacionado con anécdotas divertidas. Otro momento del trayecto lo podéis destinar a hablar del viaje que vais a hacer. Siempre quedan algunos flecos que no se han terminado de concretar antes del viaje. Para no tener que improvisar cuando lleguéis al destino, podéis acabar la planificación durante el trayecto.

No olvidéis hacer paradas técnicas, os ayudarán a desconectar, a que el viaje sea más ameno y a evitar que se generen momentos de mayor tensión.

Mi consejo: Un viaje puede ser una experiencia divertida y educativa con tan solo un poco de planificación, creatividad y preparación.

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