Cada vez que voy a hacerme una analítica de sangre me desmayo. Quisiera algún consejo para que no me vuelva a pasar

La fobia a la sangre, conocida también como hematofobia o hemofobia, provoca un intenso malestar al ver o estar expuesto a lugares, objetos y situaciones relacionadas con la aparición de sangre, agujas y heridas. Esta fobia es bastante común y muchos de quienes lo sufren no pueden evitar marearse y encontrarse mal al ver sangre.

La terapia conductual es uno de los tratamientos más efectivos para las fobias, si ben en ocasiones puede ser preciso combinarlo con tratamiento psicofarmacológico para disminuir los síntomas físicos que acompañan a la fobia y ayudar así a la persona que lo sufre a afrontar la situación.

Por ello, dada la situación, lo más conveniente en estos casos es ponerse en manos de un profesional especializado, que pueda orientarte en cómo gestionar mejor la situación, ayudándote a comprobar que no existe un peligro real, o no al menos como lo percibes tú. Este tipo de tratamientos consisten en aplicar técnicas de relajación, control de respiración, así como en la exposición gradual en vivo para ir aprendiendo a controlar la ansiedad que el propio miedo genera.

Mi consejo: en general, las fobias específicas, dentro del campo de la psicología y bajo el tratamiento adecuado, son problemas sencillos y rápidos de solucionar.

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