Mi abuela está enferma y mi madre la está cuidando, pero poco a poco estos cuidados están haciendo que se olvide de sí misma. ¿Qué puedo hacer por ella?

Cuidar de otra persona puede tener muchas recompensas, ya que cuidar de un ser querido hace sentir bien e incluso puedo llevar a fortalecer la relación. Pero las exigencias del cuidado también causan estrés emocional y físico. La realidad es que no es nada sencillo hacerse cargo de un familiar, sobre todo si uno no está preparado profesionalmente para ello.  

Uno de los primeros pasos para no llegar a una situación extrema de estrés es que el cuidador sepa repartir y delegar responsabilidades. Necesita contar con la ayuda de otras personas. Quizá en este punto sí puedas ser un apoyo, asumiendo parte de ese tiempo, o valorando otra organización familiar, e incluso la contratación de un cuidador externo por unas horas. Es también muy importante que el cuidador esté informado sobre los síntomas y comportamientos habituales del enfermo, ya que la ignorancia hace que el cuidador se desespere, si en cambio los conoce, es más fácil de gestionar la situación.  

Pero sin duda lo que sí es esencial, es que tu madre tenga unas horas al día para ella misma, realizando algo que le haga sentirse mejor. Esto le ayudará a poner distancia y será mucho más eficiente en sus tareas de cuidado. Fomenta que se dedique tiempo de calidad. 

Para su tranquilidad, infórmale de que la paciencia de un cuidador no es infinita, por lo que sentir cansancio, estar irritable o que la situación sobrepasa es normal. Tiene que aceptar que esta forma de sentir forma parte del proceso y que lo más importante es que las acepte y siga haciendo su labor lo mejor que pueda. 

Mi consejo: Si no se cuida primero a ella, no podrá cuidar de nadie más. 

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