La amarga vuelta al cole entre obras del Ana María Navales: “Es una vergüenza”

La orden de habitabilidad del colegio se ha formalizado pasada la medianoche y así lucía esta mañana
photo_camera La orden de habitabilidad del colegio se ha formalizado pasada la medianoche y así lucía esta mañana

Una vuelta al cole con sonido de máquinas, escobas y sin apenas niños, porque un importante número de padres ha optado por dejarlos en casa, al menos, hasta el lunes. Así ha abierto sus puertas este jueves el colegio Ana María Navales de Arcosur, donde minutos antes de la entrada de los alumnos continuaban los trabajos de última hora para poner a punto el centro después de que esta semana el Gobierno de Aragón diera luz verde a su apertura.

Un regreso a las aulas de lo más atípico y marcado por la indignación de la comunidad educativa. Pasaba poco más de media hora de las 8.00 cuando una madre ha increpado a uno de los responsables del departamento de Educación que se encontraba en el patio supervisando los preparativos. “Es un peligro para el personal, una falta de respeto, una vergüenza”, ha manifestado, en un día donde debería haber reinado “la ilusión de los niños” y no la preocupación que sobrevolaba el ambiente.

A las puertas, mismo tema de conversación. Los padres matizaban que el malestar no es con los docentes y el equipo directivo, para los que pedían “paciencia”, pues han trabajado a contrarreloj los últimos dos días; sino contra la administración. “Está mal. Hay tornillos por el suelo, techos sin montar o tubos. Educación dice que está para que entren”, comentaba otro grupo.

Una madre trae a su hijo con el cartel "Mi primer día de cole, sin cole"

“MI PRIMER DÍA DE COLE, SIN COLE”

Los niños, que deberían ser los verdaderos protagonistas, han llegado con cuentagotas. Una madre traía al suyo con un cartel que resumía lo vivido las últimas horas: “Mi primer día de cole, sin cole”. Otra no se olvidaba de que esta historia se remonta hasta 2021 o antes, con las clases en los barracones que acaban de dejar atrás: “A nuestros hijos deberían compensarlos de algún modo porque llevan desde entonces luchando por un colegio que no tienen, en unas condiciones deplorables”.

Con todo, ha habido quien no ha tenido otra opción que dejarlos en un edificio con las mismas carencias que denunciaban minutos antes. “Por supuesto que es muy precipitado, ha sido muy chapucero. Entre el Gobierno que se fue y el que ha entrado, la casa sin barrer. No se ha borrado gente (como en el María Zambrano) pero la mayoría va a esperar. Después de tres años, poco nos cuesta una semana o dos”, decía el padre de una niña de tercer curso.

LA ORDEN DE OCUPACIÓN LLEGÓ PASADA LA MEDIANOCHE

El Ana María Navales cuenta desde este jueves con doce aulas en total, según han explicado responsables del departamento. Son las de Infantil, Psicomotricidad, donde se ha ubicado a los niños de Primaria, y las zonas para los profesores y dirección. También el comedor, cuya obra se ha entregado a mitad de la mañana de acuerdo a las mismas fuentes, y estará en funcionamiento al mediodía, aunque sin saber para cuántas personas. Buscando llegar a la hora, docentes, padres y obreros colocaban mesas y sillas al tiempo que terminaban de limpiar.

No ha sido la única actuación de último minuto. De acuerdo a los mencionados representantes de la DGA, la orden para la habitabilidad del colegio (Acta para la ocupación parcial para la puesta en servicio para uso público con carácter previo a la ocupación parcial), se ha formalizado pasada la medianoche, ya que hace un día solo se contaba con la que permitía la entrada del material.

A primera hora de la mañana, docentes, trabajadores y padres apuraban la limpieza de los espacios, como el patio.

Por su parte, el sindicato UGT, a través de su delegado de Prevención de Riesgos en el Ámbito Docente, Alfredo Sanz, ha denunciado que se les prohibió entrar a supervisar las instalaciones el martes. El miércoles lo hicieron los docentes, explica Sanz, pero al intentarlo el representante sindical se lo negaron. “Las familias nos han transmitido que está todo manga por hombro”, ha apuntado por su parte Tomás Sancho, del sindicato STEA, que ha acompañado a Sanz y pertenece a la Junta de Personal del colegio.

Además de los padres y madres, los vecinos y curiosos se han asomado a las ventanas del ala que da a la calle Dolmen de Tella. El otro extremo del colegio, la avenida Canal de Izas, también está cortado por obras. Habrá que esperar hasta la primavera del año que viene para ver las instalaciones completas, según las previsiones del Gobierno.