Caneto continúa sin colegio y los padres piden soluciones: “La falta de voluntad política es evidente”

Caneto
photo_camera Desde la escuela aseguran que el ayuntamiento de La Fueva ha cumplido con la presentación de la documentación necesaria

La escuela rural O’Chinebro de Caneto cerró sus puertas el pasado 3 de noviembre después de que el Departamento de Educación, Ciencia y Universidades detectara irregularidades, y un mes y medio después, todavía no se ha podido regularizar su situación a pesar de las protestas continuas de los padres. Tras varias concentraciones, activismo en redes sociales y un encuentro con la DGA, las familias han emitido un último comunicado donde expresado su malestar, ya que “no saben que pasos se están dando para el nuevo centro educativo prometido” debido al “silencio administrativo”.

Desde la escuela aseguran que el ayuntamiento de La Fueva ha cumplido con la presentación de la documentación necesaria ante el Departamento de Urbanismo para “facilitar la apertura del nuevo centro”, y, ante el silencio por parte de los organismos competentes, han destacado “una falta de voluntad evidente para acelerar este proceso”. “El Departamento de Educación ignora nuestras demandas y la falta de respuestas persiste desde el pasado mes de Noviembre”, han recalcado.

A su vez, han denunciado que los 21 niños afectados se encuentran ahora mismo “fuera del sistema educativo, teniendo que abordar esta situación los padres y profesores voluntarios”. Unos alumnos que constaban como matriculados en el CEIP La Fueva de Tierrantona, su centro de referencia, y al que se niegan a acudir debido al “peligro existente en las carreteras de Caneto, principalmente en invierno”. “No queremos que nuestros hijos corran riesgos innecesarios, la realidad del trayecto es la que es y esto no se puede negar”, han señalado.

Por otro lado, también han querido transmitir el malestar que la situación está provocando en el día a día de las familias, ya que “sus proyectos de vida en el pueblo han sido truncados”. “Seguiremos reivindicando los derechos del mundo rural y sus infraestructuras, hay que demostrar con hechos la apuesta por estas zonas sensibles a la despoblación. No queremos un Alto Aragón vacío de vida, ¡queremos vivir donde queremos vivir!”, han concluido.