Volver a soñar

Son demasiados años en los que el Real Zaragoza ha estado hundido en la más profunda mediocridad. Un equipo histórico, como el aragonés, no puede volver a permitirse el lujo de tardar seis años en pisar unos cuartos de final de la Copa del Rey. Sobre todo porque si algo perdura es el palmarés de cada entidad y el de los blanquiazules marca con claridad que se trata de un equipo enamorado de esta competición.

Son demasiados años en los que el Real Zaragoza ha estado hundido en la más profunda mediocridad. Un equipo histórico, como el aragonés, no puede volver a permitirse el lujo de tardar seis años en pisar unos cuartos de final de la Copa del Rey. Sobre todo porque si algo perdura es el palmarés de cada entidad y el de los blanquiazules marca con claridad que se trata de un equipo enamorado de esta competición.

Se habla en demasiadas ocasiones, cada año, de la conveniencia o no de afrontar el torneo del K.O. con totales garantías. O lo que es lo mismo, con titulares y tratando de llegar lo más lejos posible. Tirar la Copa o pujar por ella, quizás descuidando la Liga, es un debate que no es ajeno a ninguna conversación futbolera que se precie. Lo mejor es tratar de hacer algo de memoria para decantarse claramente por una u otra fórmula.

¿Quién no recuerda el gol de Luciano Galletti en Montjuic ante el Real Madrid de “Los Galácticos”? ¿O el de Yordi en La Cartuja de Sevilla ante el Celta? Son dos ejemplos entre los muchos que ha habido. Porque el Real Zaragoza ha sido capaz de disputar cuatro finales consecutivas, entre la 1962-1963 y la 1965-1966, en plena época de “Los Magníficos”. Por tanto, honrarla es una obligación esté quién esté en la presidencia, banquillo o luzca en el césped el escudo del león.

Tras un tiempo ocurriendo todo lo contrario en el club, Manolo Jiménez ha entendido que la afición necesita revivir las grandes noches coperas. El Sevilla debe ser la próxima víctima en las garras aragonesas. Más todavía cuando la Liga se está viviendo con una tranquilidad desconocida en las últimas fechas. Porque la Copa es un torneo especial, diferente, que se juega con cabeza y corazón. Porque todo un pueblo sueña con la séptima.