Los trabajadores no han salido a la calle

Miles de ciudadanos se han echado a las calles de Aragón para defender los derechos laborales y mostrar su rechazo a las últimas iniciativas planteadas por el Gobierno central, sobre todo la reforma laboral y los ajustes en educación y sanidad. Todos ellos han defendido una salida de la crisis diferente.

Miles de ciudadanos se han echado a las calles de Aragón para defender los derechos laborales y mostrar su rechazo a las últimas iniciativas planteadas por el Gobierno central, sobre todo la reforma laboral y los ajustes en educación y sanidad. Todos ellos han defendido una salida de la crisis diferente.

Las movilizaciones convocadas han sido más numerosas que en otras ocasiones, coincidiendo con el cambio en el Ejecutivo central y el autonómico. La llegada del PP a las principales instituciones del país y sus políticas han revitalizado a unos sindicatos que iban viendo cómo perdían su poder de convocatoria año tras año.

Todos ellos afirman que se vive un momento delicado y que las políticas que se están llevando a cabo no son las correctas para sacar al país del atolladero en el que se encuentra. Sin embargo, una vez más, todas las organizaciones no han marchado en una misma convocatoria. Por ejemplo, en la capital aragonesa, UGT y CCOO han recorrido juntas las calles, mientras que a la misma hora lo hacían por otro lado otras organizaciones.

Esta división de fuerzas entre diferentes movilizaciones ha restado una mayor afluencia a la de ya por sí numerosa asistencia a las manifestaciones convocadas. Un número, que aunque bueno, tampoco debe hacer ser optimistas, ya que en un territorio con casi 120.000 parados la cifra final debería haber sido aún más numerosa que los miles de personas que se han movilizado, 25.000 en Zaragoza según los organizadores.

Los sindicatos han anunciado que continuarán con sus protestas si el Gobierno central no cambia sus políticas y sigue con la senda reformista que ha iniciado. No obstante, tras lo visto en las calles este 1 de mayo deben reflexionar y analizar las razones de por qué, aún en tiempos beneficiosos para sus mensajes, no han sido capaces de movilizar a todos los desempleados y personas descontentas con las iniciativas que el Partido Popular está poniendo en marcha. En un territorio con 1,3 millones de habitantes, cerca de la mitad en Zaragoza, no llegar a 50.000 personas en la calle en toda la Comunidad es un escaso bagaje para legitimar el discurso de que las políticas de Mariano Rajoy no son las necesarias para este país.