Siempre queda la imaginación

El Gobierno de Aragón estudia rehabilitar algunas de las casas en las que vivían los peones camineros y que en la actualidad están vacías. En total, serían unos 180 inmuebles desocupados repartidos por quince parques de maquinaria del territorio. El objetivo es que se recuperen para las familias más desfavorecidas.

El Gobierno de Aragón estudia rehabilitar algunas de las casas en las que vivían los peones camineros y que en la actualidad están vacías. En total, serían unos 180 inmuebles desocupados repartidos por quince parques de maquinaria del territorio. El objetivo es que se recuperen para las familias más desfavorecidas.

El estado de conservación de estas edificaciones es muy diverso, por lo que su recuperación será más o menos costosa en cada uno de los casos. Un dinero que será bien invertido y que debería suponer un desembolso menor que la construcción de bloques de viviendas.

No obstante, antes de llevar a cabo la rehabilitación del inmueble, el Ejecutivo autonómico debe tener claro que habrá familias dispuestas a instalarse en él. No hay que poner antes el carro que los bueyes. Por ello, antes de plantearse cualquier iniciativa que suponga un desembolso económico debería estudiarse al milímetro y saber ya a las familias a las que irá destinada cada una de las viviendas recuperadas.

La propuesta debería no solo quedarse en las casas de los peones camineros sino que extenderla y ampliarla. Y es que el objetivo final tendría que ser que ningún inmueble público de la Comunidad estuviese vacío. En caso de no ser necesario para la DGA, debería ser habilitado para poder instalar allí a las familias que más están padeciendo los efectos de esta devastadora crisis.

Este tipo de iniciativas es un claro ejemplo del mantra “hacer más por menos” que tanto defienden el Partido Popular y el Partido Aragonés. En momentos como los actuales, los políticos tienen que demostrar que son gestores y dirigentes más que administradores y huir de los corsés burocráticos para dejar volar la imaginación en busca de fórmulas innovadoras que no supongan grandes desembolsos económicos. La época en la que se podía disparar con pólvora del rey ha finalizado y ha llegado el momento en el que cada céntimo debe ser invertido en ayudar a los ciudadanos a superar la crisis y en recuperar la maltrecha economía.