Repensando el carbón

El sector minero aragonés ha seguido masivamente el paro convocado tras conocerse que el Gobierno de España reduce las partidas ligadas a la producción del carbón en un 63%. Una cifra que impedirá salir adelante a los habitantes de las zonas mineras de la Comunidad y hará desaparecer pueblos enteros.

El sector minero aragonés ha seguido masivamente el paro convocado tras conocerse que el Gobierno de España reduce las partidas ligadas a la producción del carbón en un 63%. Una cifra que impedirá salir adelante a los habitantes de las zonas mineras de la Comunidad y hará desaparecer pueblos enteros.

En Aragón, 539 personas están empleadas en la minería, que consiguió extraer en 2011 un total de 0,6 millones de toneladas de este mineral en las subterráneas y 1,7 millones en las de cielo abierto. Samca y Carbonífera del Ebro explotan las dos subterráneas y Endesa, Compañía General Minera y otra vez Samca se encargan de las cuatro a cielo abierto. Llegaron a las 2,3 millones de toneladas, el 30% del total nacional, aunque su empleo sólo representa el 6%. Es decir, que las minas aragonesas son más que rentables.

Sindicatos y empresas han salido todos a una en defensa de su futuro. No han hecho falta, han dicho algunos representantes sindicales, ni piquetes informativos, porque todos saben lo que se juegan. Este jueves será el día de la gran protesta y se anuncian cortes de carretera. Medidas desesperadas de un sector que también está desesperado. Al que se le prometen ayudas que luego no se cumplen.

Preguntarse qué modelo energético se quiere es ahora una cuestión fundamental. Sin primas a las energías renovables, sin ayudas a la producción del carbón, ¿de qué fuente de energía se quiere suministrar España? ¿El Gobierno quiere seguir dependiendo de acuerdos con personajes como el ya fallecido Muamar el Gadafi, dictador libio?

Apostar por potenciar los recursos propios del territorio, como es el carbón en Aragón y como lo serían tanto las eólicas como las fotovoltaicas, no es ningún disparate. Mucho menos si se quiere dejar de pagar el elevado coste del gas y el petróleo que España tiene que importar. Por otro lado, ya existen técnicas que minimizan el impacto medioambiental de las centrales térmicas y las empresas ya han invertido parte de su dinero en reducir sus emisiones de CO2.

Si en 20 años con el Plan Miner no se ha conseguido dar una alternativa a este territorio, cuando el horizonte estaba marcado por la Unión Europea, habrá que sentarse a dirimir cuál es la situación actual y cuáles son las soluciones así como qué se ha hecho con todos los fondos.

Una de las soluciones pasa por aprovechar la situación de demanda energética en aumento y que Aragón lidere una alternativa diferente en la producción de carbón. Darle un giro al sector, invirtiendo en su conversión en una energía limpia. Si algo se ha aprendido de esta crisis es que hay que aprovechar hasta el último recurso y el suelo de Teruel lo tiene.