Que sigan despegando los vuelos baratos

El turismo extranjero deja en Aragón más de diez millones de euros anuales. Paradójicamente, conforme crece el número de pasajeros en las rutas aéreas, el importe de las ayudas institucionales por usuario en la Comunidad va en descenso y ha pasado de los 16,5 euros por persona en 2007 a los 6,6 euros subvencionados el pasado 2011. Una cifra a años luz de la de otras comunidades autónomas como Castilla y León, cuya subvención por pasajero fue de 30 euros en 2011; o Castilla-La Mancha, con 132 euros por pasajero.

El turismo extranjero deja en Aragón más de diez millones de euros anuales. Paradójicamente, conforme crece el número de pasajeros en las rutas aéreas, el importe de las ayudas institucionales por usuario en la Comunidad va en descenso y ha pasado de los 16,5 euros por persona en 2007 a los 6,6 euros subvencionados el pasado 2011. Una cifra a años luz de la de otras comunidades autónomas como Castilla y León, cuya subvención por pasajero fue de 30 euros en 2011; o Castilla-La Mancha, con 132 euros por pasajero.

Desde que entraron en funcionamiento las rutas aéreas internacionales en el aeropuerto de Zaragoza, han aumentado en 40.000 los visitantes de fuera del país. Además, se acercan a los 50.000 turistas anuales en el total de Aragón, que suponen varios millones de euros anuales de gasto. Además, diversos estudios atestiguan los beneficios de la instalación de compañías de vuelo “low cost”.

A nadie se le escapa que son tiempos de vacas flacas. No obstante, las administraciones deben poner toda la carne en el asador para incentivar este tipo de vuelos. Las cifras no engañan y reflejan que el mantenimiento de ayudas públicas es eficaz. Otra de las ventajas está en que cuando un aeropuerto supera el millón de usuarios consigue su autonomía y no es preciso subvencionarlo. A Zaragoza le falta poco para llegar a ese cupo. De momento, son 750.000 los pasajeros que utilizan anualmente en esta infraestructura.

El turismo representa el 10% del PIB de la Comunidad. Por ello, aun parece más evidente que las instituciones no deben dejar escapar ni por asomo este tipo de inversiones, aunque sólo sea por el retorno económico que dejan los turistas en las ciudades a las que ellos viajan.

Un aeropuerto con conexiones internacionales constituye un elemento indispensable cuando una región pretende ofertarse al mundo. Conseguir que Zaragoza como marca haya traspasado fronteras e incluso cruzado el charco ha supuesto una inversión descomunal de dinero de todos los contribuyentes. La crisis no es excusa para desperdiciar este montante que no hace sino demostrar que cada euro invertido consigue retornos tanto económicos como sociales.