Evitar daños colaterales

Pese a los problemas circulatorios y las afecciones al pequeño comercio, el tranvía es ya una realidad con la que hay que convivir. Un año después de su puesta en marcha, la demanda de usuarios supera las expectativas en un 20% y los agoreros que pronosticaban accidentes han errado en sus predicciones.

Pese a los problemas circulatorios y las afecciones al pequeño comercio, el tranvía es ya una realidad con la que hay que convivir. Un año después de su puesta en marcha, la demanda de usuarios supera las expectativas en un 20% y los agoreros que pronosticaban accidentes han errado en sus predicciones.

Los ciudadanos ya se han acostumbrado a sufrir las molestias que han venido directamente de la mano de las obras de la primera fase, pero todavía queda mucho camino por recorrer, o mejor dicho, mucho raíl que instalar. Todavía no está terminada la primera línea y ya estudian la posibilidad de que un ramal atraviese Conde de Aranda y la avenida de Madrid, hasta llegar a Los Enlaces.

En esta ocasión, han sido los propios vecinos de Delicias quienes han propuesto esta ruta que enlazaría la Audiencia Provincial, transcurriría por Conde de Aranda y se desviaría por Julián Sanz Ibáñez a su paso por la avenida de Madrid. Una vía que, por cierto, ya sufrió un ambicioso lavado de cara hace pocos años, con perniciosas consecuencias para el comercio de proximidad.

Más lógico sería estudiar alternativas que no perjudicaran siempre a los mismos y no hicieran temblar a los pequeños negocios que sobreviven a duras penas. Un trazado que discurriera por la Estación de Delicias, avenida de Navarra o Echegaray y Caballero -zonas no tan comerciales- sería menos nocivo.

Aún con todo hay que tener más en cuenta el tema de la financiación. En principio todo depende de la demanda y para conocer el verdadero éxito habrá que esperar a que este terminada por complete la primera línea, previsiblemente para San Jorge de 2013. Sin embargo, el proyecto ya cuenta con el visto bueno del Ayuntamiento, a falta del informe de viabilidad de los técnicos. Las obras de la línea Este-Oeste tendrán que plantearse con la máxima racionalidad y sin caer en errores del pasado. El trayecto deberá ser estudiado al milímetro para que provoque las mínimas afecciones posibles al tráfico.