Preocupación en los sindicatos por las muertes en la construcción y las empresas reincidentes

El informe de CCOO y UGT eleva las muertes en el trabajo en Aragón en 2023 a 41, siete más que las estadísticas oficiales
Los sindicatos sostienen también que las enfermedades laborales están "infradeclaradas"
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La construcción fue segundo el sector con más accidentes laborales en Aragón en 2023 por causas que “parecían superadas”, solo por detrás de los servicios. Es una de las principales conclusiones del Informe anual de Siniestralidad Laboral de UGT y CCOO, que apunta también a las empresas “de alta tasa”, donde se siguen repitiendo estos episodios de forma reincidente, ya que fueron más del 40%. El año pasado, 34 personas perdieron la vida en el trabajo en la Comunidad, una cifra que los sindicatos elevan a 41 sumando siete no incluidas en las estadísticas oficiales, bien por decisión de las mutuas o porque estas compañías tienen la sede social fuera de la región.

Los responsables sindicales apuntan que se han agravado cuestiones como las caídas de tejados o los atrapamientos, motivos que se podrían solucionar, señalan, con más inversión en prevención de riesgos o una mejor comunicación con las subcontratas. Es el ejemplo, ya en el presente año 2024, del hombre que murió en una construcción en La Puebla de Hijar tras precipitarse desde catorce metros de altura con un arnés mal abrochado. “Estamos volviendo a tener accidentes que no se deberían producir, la responsabilidad final es de las empresas”, ha declarado el secretario general de CCOO Aragón, Manuel Pina.

Por su parte, desde UGT, José Juan Arcéiz se suma a esta preocupación e indica que el resto de áreas con mayor siniestralidad fueron la agrícola y la industrial. “Todas tienen algo en común y es el incumplimiento de las normas”, ha insistido, sobre un 2023 “verdaderamente negro” desde su punto de vista y un 2024 que transita la misma senda.

La relación entre el tamaño de las empresas y las muertes releva que hasta doce tuvieron lugar en compañías de entre uno y cinco trabajadores. Una franja asimismo que terminó con 35 accidentes graves, seguida por la de 101 a 500 empleados, con 22, y de once a 25, con 19. Otros factores a reseñar, según los sindicatos, fueron la edad, con el grueso de fallecidos a partir de 55 años, o el de género, por ejemplo, en las muertes in itinere, ya que la mayoría fueron mujeres. De sus demandas, ambas organizaciones han resaltado la necesidad de incorporar más inspectores de trabajo, hasta los 91, pero también exprimir los medios territoriales para la prevención, como puede ser el Instituto Aragonés de Seguridad y Salud Laboral (Issla).

LAS ENFERMEDADES LABORALES ESTÁN “INFRADECLARADAS”

Sus quejas tienen que ver también con las enfermedades laborales. Aseguran que siguen “infradeclaradas” por parte de las mutuas, a quienes afean que las deriven a la Seguridad Social. Según datos del Issla, se notificaron 1.206, 681 sin baja frente a las 525 restantes, que sí la obtuvieron. Son un 5.42% más que hace un año. Para hacer frente a esta situación, UGT y CCOO piden desplegar una red centinela de médicos que puedan dirimir si algunas enfermedades tienen su origen en el ámbito laboral. Por ejemplo, los ictus o los infartos. Atendiendo la perspectiva de género, las mujeres fueron más propensas el año pasado que los hombres a contraer una patología de este tipo (108 casos por cada 100.000 frente a 98).

De los datos globales, el informe revela que a lo largo de 2023 se produjeron 17.021 accidentes en jornada laboral, (un 0,80% menos) y 2.194 in itinere (un 10,42% más). 19.031 fueron leves, 143 graves y 41 mortales, si se incluyen los citados siete muertos en desplazamientos. Estos números refuerzan, según los representantes sindicales, la idea de que las enfermedades laborales no se ajustan a la realidad.

Los siete decesos no reconocidos por el Issla y las mutuas fueron un hombre y una mujer de 63 y 50 años en Zaragoza y Teruel por patologías no traumáticas, un trabajador del sector servicios de 57 a quien le cayó un objeto en Teruel, un autónomo de 40 en Fraga, por atrapamiento, otro en el sector de la construcción de Cadrete, a los 55 años por una caída en altura, y uno más de 29 en Esplús (Huesca), al quedar atrapado por una carretilla.