El grupo Albidania renuncia finalmente a la compra de Leciñena y condena a la empresa al cierre

Desde Albidania se alude a la inexistencia de un contrato de alquiler de los terrenos, la parálisis total de la planta y los retrasos en los pagos que no estaban contemplados como principales causas de la renuncia
albidania-lecinena
photo_camera Francisco Vera, presidente del grupo Albidania, ha expuesto ante los medios de comunicación los motivos de la renuncia. Foto: Clara Greenwood

“Le he puesto todo el cariño del mundo, pero no puedo comprar aquello que no está a la venta”. Con estas palabras, el presidente del grupo Albidania, Francisco Vera, ha comunicado su renuncia a la compra de la empresa Leciñena, fabricante de semirremolques desde Utebo, ante las condiciones económicas y laborales en las que se encuentra la planta, y que, a su juicio, no se encontraba entre la documentación transmitida por el administrador concursal. Esta negativa aboca a la empresa, con una deuda de 14 millones de euros, al cierre y al despido de los 60 trabajadores que permanecían en la plantilla.

Así lo ha transmitido el propio Francisco Vera a los medios de comunicación, “decepcionado”, “frustrado” y “lamentándome” después de tomar esta decisión durante la pasada semana, y notificada al administrador concursal el viernes. El mismo empresario barbastrense visitó la planta de Utebo el pasado 6 de mayo, donde se reunió con los trabajadores y transmitió su “ilusión” por devolver a Leciñena a la vida, pero las condiciones finales de la operación, que prácticamente le obligaban a duplicar los 3,1 millones de inversión inicial, han llevado al lastre la compra y el futuro de esta industria.

Entre esas condiciones, la ausencia de un contrato de alquiler con opción de compra ha sido una de las cuestiones clave que fundamentan su negativa, ya que querían ejercer esa cláusula para “darle más activos y solvencia” a Leciñena. Según ha explicado, en el “Data Room” se omitió que la cesión de los terrenos ya no estaba vigente por impagos desde hace un año, y tampoco ha sido posible ponerse en contacto con el dueño del terreno, la empresa Matsagre.

Asimismo, la parálisis total de la fábrica también ha determinado la decisión final. “Reactivar la planta tiene unos costes que no estaban previstos en la oferta. Si hubiera estado prácticamente en funcionamiento, hubiéramos comprado, pero no lo estaba. Ojalá lo estuviera, pero hay una diferencia muy relevante entre prácticamente y nada”, ha sostenido.

utebo-lecinena
Los responsables de Albidania visitaron la planta el pasado 6 de mayo

QUÉ VA A PASAR CON LOS TRABAJADORES

Ahora, una de las cuestiones es saber qué va a pasar con los trabajadores, que recibieron con ilusión la llegada de los nuevos inversores, pero que se han enterado a través de la prensa de esta renuncia. Aun así, Vera ha tendido la mano a la plantilla y los sindicatos para explicarles los pormenores de esta decisión. “Si el Comité de Empresa se quiere dirigir a mí, estaré encantado de dar la cara y ser todo lo transparente que puedo ser”, ha afirmado.

Actualmente, la plantilla se encuentra con permisos retribuidos desde Navidad, y su futuro queda en manos de los administradores concursales, aunque todo apunta a que será el Fogasa quien cubra al menos parte de los salarios adeudados y las indemnizaciones. “Algunos administradores optan por un ERE de extinción para garantizar que no habrá sobrecostes y después poder rescatar a aquellas personas que decida la compradora. Las reglas del juego están claras”, ha explicado Vera.

"¿AUTOCRÍTICA POR QUÉ?"

Durante su intervención de más de una hora ante los medios de comunicación, el responsable del grupo Albidania se ha justificado por no haber dado el paso definitivo, apelando al romanticismo para asumir el intento de compra de Leciñena. “¿Autocrítica por qué, por haber estudiado un Data Room, inspeccionado la compañía y haber asumido unos pasivos claros que luego no eran? Puedo hacer autocrítica por apasionarme, pero es muy relativa”, ha señalado Vera.

En este sentido, ha reconocido haberse “enamorado” de Leciñena hasta el punto de “intentar lo indecible” para adquirir al compañía. Ahora, buscará un nuevo amor que tiene claro que estará en Aragón. “Estaba totalmente comprometido con esta adquisición y con poder aportar para Aragón. Desgraciadamente no ha salido esta oportunidad, pero saldrán otras. Me voy a dedicar mucho a ojear el horizonte aragonés para aportar y contribuir al desarrollo de esta región”, ha añadido.