La automoción avecina nuevos ERTE ante la crisis logística en el mar Rojo

El Clúster de la Automoción (CAAR) ha presentado su Plan Estratégico 2024/2027 con el que espera dar la bienvenida a la gigafábrica de baterías de Stellantis

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photo_camera Desde el clúster no contemplan la pérdida de empleo en los próximos meses

La economía mundial tiene fijada su mirada en el mar Rojo ante la crisis que está poniendo en alerta la logística de todo el planeta, y la automoción aragonesa no es, ni mucho menos, ajena a ella. Después de sobreponerse a la pandemia, a la falta de microchips y la escalada de precios provocada por la guerra en Ucrania, el giro a la principal conexión entre China y el Mediterráneo va a motivar impactos entre buena parte de la industria, que podría acudir a nuevos ERTE para ajustar la producción sin perder empleo.

Así lo han reconocido los responsables del Clúster de la Automoción de Aragón (CAAR), que no estiman una reducción de los puestos de trabajo a corto plazo, pero sí ven “paros intermitentes” en las empresas ensambladoras que afecten al resto de la industria auxiliar. “A corto plazo y hasta que no se solucione este problema logístico, esperamos paros intermitentes y que alguna empresa deba acudir a ERTE”, ha expuesto el presidente del clúster, Benito Tesier, durante la presentación de su plan estratégico para los próximos cuatro años.

No es, en todo caso, una cuestión desconocida para la automoción, que, después de multitud de incertidumbres y golpes, ahora “nos hemos hecho expertos en rutas navieras”, ironizaba Tesier. “Los flujos de transporte de dos o tres semanas ahora se convierten en seis. Ya lo vivimos con el barco que se cruzó en el canal de Suez. Esto ha hecho que las empresas sean resilientes y han reaccionado rápidamente. Son medidas asumidas entre todos y que conocemos. No vemos un problema estructural”, ha tranquilizado el presidente del Clúster.

LA GIGAFÁBRICA DE BATERÍAS Y LA CARTA AL MINISTRO

Con el inicio de año, el CAAR ha iniciado su plan estratégico 2024-2027 con el deseo de que el punto de partida sea la tan deseada gigafábrica de baterías de Stellantis. En este sentido, después de que la pasada semana el CEO de Stellantis, Carlos Tavares, presionara al Gobierno central para dotar de ayudas al proyecto, desde el clúster han pedido al ministro Jordi Hereu el “impulso” necesario para apoyar una iniciativa que “ancla la industria de Aragón”.

Por ello, los representantes del sector urgen a Moncloa a que recoja el guante y aborde la concesión para una gigafábrica de baterías clave para la economía aragonesa. “Con una manifestación tan clara como la de Tavares manifestando su intención de invertir en España, las señales deberían llegar de forma rápida para sentarse y llegar a un entendimiento. Una planta de baterías requiere muchas ayudas, no sólo económicas, sino también con las renovables y la garantía de suministro”, ha expuesto Tesier.

Ahora, “la pelota está en el tejado del Gobierno de España”, que todavía tiene que resolver también la sección B del Perte VEC II, con Stellantis pendiente también de ayudas para la plataforma STLA, y la fecha del tercer Perte. “El momento es ahora y la oportunidad es ahora. Es importantísimo anclar un sector tan importante para nosotros por su generación de riqueza y oportunidades presentes y futuras”, ha expuesto.

EL VEHÍCULO ELÉCTRICO, SIN TERMINAR DE ARRANCAR

Desde el clúster confían en que la instalación de fábricas de baterías en España y en el resto de Europa sirva como estímulo del vehículo eléctrico y permita reducir su coste, toda vez que en 2023 apenas se vendieron menos de 63.000 unidades, un 5,5% del total de ventas, “muy lejos de las cifras que esperábamos tener dadas las inversiones del sector”, ha subrayado Tesier,

Una de las causas de esa tímida implantación del vehículo eléctrico en España es la reducida red de puntos de recarga, que sigue “muy por detrás de los objetivos planteados” y lejos de otros países como Noruega o Portugal, lo que limita su uso a “una limitación muy concreta” y con disponibilidad de cargador en su domicilio. “Quizá no hemos hecho los deberes para acercar la tecnología. Si queremos incrementar esos volúmenes, hay que ser más agresivos”, ha advertido.

LA AMENAZA DEL COCHE CHINO

Dentro del plan estratégico, la entrada de vehículos chinos en el mercado genera una nueva piedra en el camino para los fabricantes europeos y, en consecuencia, la industria auxiliar, pero desde el CAAR llaman a transformar esa amenaza en una oportunidad, como la instalación de una planta de la compañía BYD en Hungría. “Ahí es donde tenemos que estar”, ha afirmado Tesier.