Pablo, pirata de agua dulce

El nivel del mar no alcanzará el ojo de buey porque el buque sube o baja de acuerdo con la marea, a no ser que el buque aumentara significativamente la carga o, puestos en lo peor, se abriera una brecha en el casco.
Pablo, un jovencito aragonés que nunca había visto el mar, probó suerte y subió a bordo de un crucero con escala en Ibiza. En su camarote, mientras miraba inquieto a través del ojo de buey, su compañero de viaje Juan, con alguna experiencia marinera, le explicó que aquel ojo de buey estaba situado a 7 metros sobre el nivel del mar. “¡Pero cuidado!, le advirtió, porque la marea sube a razón de un metro por hora y la velocidad de subida se duplica cada hora. ¿Cuánto crees, amigo Pablo, que tardará el agua en alcanzar el ojo de buey por el que ahora estás mirando el mar?