REAL ZARAGOZA

El sufrimiento vale oro (1-0)

El Real Zaragoza se reengancha a la vida tras vencer por 1-0 al Levante, merced a un tempranero gol de Edu Oriol en la primera parte. Los aragoneses aguantaron las embestidas del Levante en los segundos 45 minutos y consiguen meter presión a sus rivales directos. Los futbolistas, de nuevo, hicieron derroche junto a su gran afición.

Zaragoza.- De nuevo el Real Zaragoza obliga a creer a los incrédulos. Una victoria justa, por la mínima, que concede al equipo seguir vivo en la Liga BBVA. Más todavía con la derrota del Rayo que lo coloca a tres puntos, a pesar de tener el golaverage perdido. Un 1-0 ante el Levante que significa el oro, la vida, oxígeno para un grupo que se merece la salvación junto a su inseparable hinchada.

Jiménez repetía equipo, con Roberto en portería; Álvarez, Da Silva, Paredes y Abraham en la zaga; Micael, Apoño y Zuculini formando trivote; y arriba, Lafita, Postiga y Edu Oriol. El jugador número doce, la afición, como en los últimos partidos llenando La Romareda y apretando desde el inicio. El Levante, sin Koné, Barkero o Javi Venta, esperaba atrás con las referencias ofensivas de Farinós y Ghezzal. Y la primera ocasión era para Lafita, que ensayaba con un zurdazo despejado por Munúa por el fondo.

Por todo esto, la autoría del 1-0 se le debe dar a la hinchada. Abraham centraba y Edu Oriol aprovechaba el error defensivo para mandar su derechazo a las redes, empujado por 30.000 personas, despertando los cánticos del “sí se puede” que tanta vida están dando a la plantilla. El de Cambrils hacía su segundo tanto con la elástica blanquilla, el segundo también en su cuenta particular en Primera División.

No se echaron atrás y en el 15 pudo llegar el segundo. Una falta al borde del área para Apoño, que salía lamiendo el palo de Munúa. Hasta ahí el bagaje ofensivo, ya que el Levante se estiraba aprovechando dos errores defensivos de Zuculini y Roberto, poniendo el susto con dos disparos altos de Botelho y Valdo. El miedo entró por completo en los cuerpos maños y el guardameta madrileño sacaba su ángel de la guarda para salvar el empate, tras cabezazo a bocajarro de Iborra. Eran los mejores minutos de los visitantes, que dominaban ya por completo la posesión.

Una primera parte por ciclos en la que el Real Zaragoza terminaba mejor, mandando Lafita demasiado alto un buen servicio de Zuculini por la derecha. El 1-0, corto pero justo, dejaba completamente abierta la segunda mitad, con la ansiedad añadida de la victoria como único resultado posible.

Resistencia numantina 

Ballesteros encima a Postiga
Ballesteros encima a Postiga

El segundo tiempo comenzaba sin cambios en los locales y con Rubén Suárez por Farinós en los visitantes, permuta ofensiva que dejaba a Valdo como delantero junto a Ghezzal. Los levantinistas salían al césped mucho más metidos, dominando posesión y llegando con peligro. Sobre todo por medio de Rubén, el menudo delantero que estaba con su zurda en todas. En el 57, Zuculini no podía más y dejaba su sitio a Pintér, cromo por cromo, mientras que El Zhar era el segundo cambió de Martínez, por Iborra.

La actitud, por pura falta de fuerza, no era tan atacante como ante el Athletic. El equipo no lucía contraataques rápidos y daba vida al Levante, optando más por el fútbol control que por la búsqueda del tranquilizador 2-0. Para mayor posesión, Jiménez introducía a Luis García por Edu Oriol, que volvía a marcharse en medio de una enorme ovación.

El equipo estaba para entonces partido, con defensa y centro del campo intentando fortalecerse más la pelea incansable arriba de Lafita y Postiga. Porque cuando fallaban las piernas, la afición les empujaba en una noche emocionante. Luis García de falta ponía en aprietos a Munúa en el 73, por lo que la amenaza ofensiva seguía vigente. Además, disponía de ocasiones a balón parado para sentenciar.

Eso sí, cada saque de esquina del Levante ponía el corazón en un puño a la parroquia. En el 83, La Romareda ya entonaba el himno de su equipo, demostrando una vez más la fidelidad hacia el escudo del león. Un aliento necesario para una plantilla escasa en calidad, pero no en actitud. En ese mismo instante, gol anulado al Real Zaragoza por claro fuera de juego, el Levante sacaba rápido y en la contra a punto estaba de hacer el empate.

Unos últimos momentos de infarto, con el Real Zaragoza colgado del larguero y un Levante volcado por completo en el área maña. Tres de descuento concedía Estrada Fernández, 180 segundos de la verdad. Pero entre Luis García, Postiga y Micael cerraban una merecida y sufrida victoria. Fundamental además la derrota del Rayo que le deja a tres puntos. La Romareda lo gritó al unísono al final: ¡Sí se puede!