REAL ZARAGOZA

¡Sí se pudo!

El Real Zaragoza es equipo de Primera División. El conjunto aragonés lograba imponerse por 0-2 al Getafe gracias a los tantos de Apoño y Postiga, consiguiendo una permanencia que llegó a estar doce puntos por encima. Los maños estuvieron acompañados de 10.000 aficionados, que elogiaron a los héroes de la salvación.

Getafe.- Histórico, legendario. En definitiva, un milagro sólo al alcance del corazón y la moral aragonesa. De la que nunca se rindió y nunca lo hará, por mucho que desde fuera se intente quitar mérito a lo conseguido. Doce fueron los puntos de diferencia con la permanencia. Ni siquiera esa distancia fue suficiente para aplacar a los hombres del león, capaces de ganar 0-2 en Getafe y celebrar con sus miles de aficionados un hito, que no supone un trofeo, pero sí continuar viviendo en Primera División.

Manolo Jiménez saltaba con su once de confianza, formado por Roberto en portería; Álvarez, Da Silva, Paredes y Abraham en la zaga; Zuculini, Apoño y Micael en el medio escoltando a Lafita, Postiga y Edu Oriol, atacantes de la gran final. Todos ellos acompañados por 10.000 zaragocistas en las gradas que convertían al Coliseum en una gran masa blanquiazul. Entre las pancartas significativas, una que recordaba a Ángel Torres, presidente del Getafe, que “ver al Real Zaragoza no tiene precio”. También contra Agapito Iglesias, al unísono en su contra tras su aparición en el palco.

Los primeros minutos no tuvieron dominador claro. Los de Jiménez trataban de calmar los nervios, pero el Getafe aprovechaba la ansiedad para tratar de buscar la meta de Roberto. Y serían los azulones los que más claras las tenían. Sobre todo tras una falta al borde del área lanzada por Sarabia, que acababa estrellándose en la barrera. Precisamente el canterano del Real Madrid veía la tarjeta roja en el minuto 25 por una protesta absurda a Teixeira Vitienes, dejando a los aragoneses con uno más. Mejor no se podían poner las cosas.

Trataba de mantener posesión el Real Zaragoza desde entonces, pero sin apenas encontrar profundidad ante el armazón defensivo de los de Luis García. A balón parado, Lafita peinaba en plena ‘agapitada’ pero Helder Postiga no llegaba por centímetros. El esférico se frenaba siempre en la línea de centrocampistas, con Micael y Apoño mostrando una espesura notable. Precisamente el malagueño ponía a prueba a Moya, que sacaba con apuros un zurdazo desde la frontal.

Al filo del descanso, Postiga se inventaba una jugada personal tras centro de Edu Oriol y el portugués era agarrado, sin que el colegiado se atreviera a señalar la pena máxima, que pudo existir. La primera mitad moría en un saque de falta a favor de los maños. Moyá no lograba atajar el lanzamiento inicial de Apoño y Pablo Álvarez, con todo a favor, mandaba su disparo demasiado desviado. El 0-0 al descanso dejaba momentáneamente al Real Zaragoza en la Liga Adelante.

La afición ha llenado la plaza de España tras el partido
La afición ha llenado la plaza de España tras el partido

La victoria de la esperanza

Jiménez no lo veía claro e introducía a Luis García en el descanso en detrimento de Zuculini. Pero la dinámica inicial era la misma, con los maños intentando dominar, pero los azulones conteniendo bien las escasas acometidas rivales. Sin embargo, poco a poco los aragoneses comenzaban a encerrar en su área al Getafe. Lafita desde fuera volvía a poner en apuros a Moyá, que la sacaba por el fondo.

La euforia se disparaba en el 57. Postiga recogía un balón en el área y buscaba el pase de la muerte, interceptado con la mano por Miguel Torres, que veía la segunda amarilla y dejaba a su equipo con nueve. Más de 10.000 almas empujaron a Apoño a engañar a Moyá, haciendo el 0-1 para delirio de toda la grada. Por delante más de media hora de sufrimiento y agonía, pero con pie y medio en Primera División.

Jiménez refrescaba el centro del campo, zona castigada, con la entrada de Dujmovic por un agotado Edu Oriol, sobresaliente en el final de campaña. El andaluz apostaba por mantener la posesión, un arma inteligente pero de doble filo, ya que el luminoso seguía siendo demasiado ajustado. Más con la entrada de Pedro Ríos y Güiza por Arroyo y Casquero, demostrando que el Getafe iba a por todo.

El ariete ex internacional perdonaba en el 82 un balón con absolutamente todo a su favor para empatar en el segundo palo. Además, Dujmovic veía la roja directa por una entrada a destiempo pero nunca peligrosa. Labor de compensación arbitral la de la jugada siguiente, con el mismo destino para Miku. Ocho contra diez en un final con todo por definir. Además, la maravillosa afición tenía la oportunidad de despedirse de Lafita, a quien dedicó una sonora ovación.

Pero todavía faltaba la guinda. Postiga disparaba desde lejos y, tras golpear en un defensa, superaba a Moyá con una parábola infernal. Era el 0-2 y el respiro para los miles de zaragocistas que son y serán siempre de Primera División. El pitido final desataba la euforia en el césped, donde los futbolistas celebraron una más que merecida salvación. En la grada, cánticos para los héroes y una pancarta definitoria de cara al palco: “Esperamos no volver a verte nunca más”. Toma nota, Agapito.


Editorial: Levántate y sueña