Roberto salva un punto en Vallecas (0-0)

El guardameta Roberto Jiménez ha sido el héroe del Real Zaragoza en Vallecas al realizar dos paradas de mérito enorme, sobre todo un penalti detenido a Javi Fuego. El empate a cero goles ha estado motivado por una alineación demasiado defensiva de Aguirre, más preocupado de dejar la portería a cero que de ir a por los tres puntos.

Zaragoza.- Empate y gracias el obtenido por el Real Zaragoza en Vallecas tras un partido donde los aragoneses tenían la obligación de puntuar y, sobre todo, de mejorar la desastrosa imagen del debut ante el Real Madrid. Durante la semana, todos los futbolistas habían reconocido que ante el Rayo comenzaba la verdadera Liga, una realidad que, por momentos, no parecía plasmarse en el terreno de juego.

Aguirre sorprendía con la entrada de Meira por delante de la defensa, ocupando su puesto en la zaga Mateos. Por delante debutaba, junto a Ponzio, Rúben Micael. En ataque, el tridente formado por Ángel Lafita, Luis García y en punta Hélder Postiga. Por lo tanto, Pablo Barrera y Juan Carlos, los dos más rápidos del equipo, empezaban en el banquillo. Quizá, por las reducidas dimensiones del estadio de Vallecas. Los primeros minutos eran para los locales, con mucha más intensidad, logrando dos ocasiones por medio de Michu. Los de Aguirre no han sido capaces de dar dos pases seguidos.

Sin avasallar, pero sí con mucha mayor presencia en ataque, los madrileños daban mayor sensación de peligro. Piti en el minuto 12 buscaba el gol desde lejos, con buena respuesta de Roberto. Pero la mejor ocasión llegaba en el 14, con un remate de Movilla de cabeza desde dentro del área que obligaba al guardameta zaragocista a lucirse y desviar con la punta de los dedos el esférico al larguero. Hubo que esperar hasta el minuto 20 para presenciar el primer intento de los aragoneses con Lafita como protagonista, sin demasiada fortuna.

Un espejismo en un césped excesivamente blando que se levantaba con facilidad, dificultando cualquier tipo de combinación que, por otra parte, no se buscaba con la asiduidad que se debe buscar en Primera División. El Rayo Vallecano tampoco encontraba con la misma facilidad los huecos, aunque insistía por la banda de Efraín Juárez, mermado por una tarjeta amarilla cuanto menos rigurosa en los primeros instantes del encuentro. Al descanso se llegaba con el empate inicial.

Roberto, salvador

A pesar de la mala imagen de la primera mitad, Aguirre saltaba con los mismos once al campo. Y como es lógico, todo seguía igual, sin una jugada que llevarse a la boca. Lo peor, la sensación de que el empate valía ante un recién ascendido repleto de carencias futbolísticas. El técnico mexicano pronto reaccionaba con la entrada de Pablo Barrera, sorprendente suplente, por Rúben Micael. Prácticamente inédito, el portugués se retiraba en su debut como jugador del Real Zaragoza en un partido donde rasear la pelota se antojaba complicado por el lamentable estado del césped.

Las directivas del Rayo Vallecano y del Real Zaragoza tuvieron un almuerzo. Foto: Rayo Vallecano de Madrid

Mientras, Roberto seguía al elevado nivel que demostró frente al Real Madrid abortando los tímidos ataques vallecanos con seguridad. Por parte del equipo aragonés Barrera pudo anotar tras un buen pase en profundidad de Fernando Meira, pero no llegó por poco ante el guardameta rayista. El mexicano aportó la profundidad que le faltaba al equipo, aunque sin acierto en el último pase.

Fue entonces cuando en el 64, las almas zaragocistas encogían su corazón hasta el tamaño de un puño con la entrada de Raúl Tamudo, eterno ejecutor contra el Real Zaragoza. Precisamente en un centro del catalán, Da Silva despejaba con la mano de forma poco comprensible y el árbitro no dudaba en señalar el punto fatídico. Javi Fuego se postulaba como lanzador de penas máximas ante Roberto, que respondió de manera inconmensurable con una estirada que evitaba el 1-0 en Vallecas en el minuto 70.

Aguirre movía el banquillo de manera inmediata y daba entrada a Juan Carlos por un gris Lafita para aportar explosividad y velocidad en banda. A pesar de la poca claridad en el juego, ahora sí los aragoneses mostraban peligro. Por ejemplo con el “galgo de Boadilla”, que a punto estaba de encontrar la escuadra tras una buena triangulación entre Luis García y Hélder Postiga.

Pronto contestaban los locales. Tras una internada de Michu, el mejor del partido, por la banda derecha, Tamudo mandaba el balón fuera del estadio con todo a su favor. Los últimos minutos se convertían en un correcalles donde el Rayo tenía todas las de ganar. Todas sin contar con que Roberto Jiménez volvería a salvar al equipo con una mano prodigiosa en el minuto 86 a remate de cabeza de Delibasic. Una vez más, el guardameta salvaba a los de Aguirre.

Volvieron a tener la ocasión de desnivelar el encuentro los locales por medio de Michu, que fallaba de manera incomprensible cuando Roberto estaba batido. Un 0-0 final que se puede dar por bueno, que no justo, viendo los méritos de un equipo y de otro. Sobre todo por un gol anulado al omnipresente Michu en los últimos compases sin saber muy bien por qué. Primer punto, por tanto, para un Real Zaragoza que estrena su casillero en la temporada tras dos partidos. No obstante, la imagen dada, aunque en versión mejorada, debe aumentar en próximos encuentros. Por ejemplo, ante el Espanyol, el próximo, el domingo a las 16.00 horas en La Romareda.