ALPINISMO

Pauner disipa las dudas sobre su ataque al Shisha Pangma

El alpinista aragonés Carlos Pauner ha querido eliminar cualquier tipo de duda sobre su ataque a la cima del Shisha Pangma, asegurando que todos los allí presentes vieron su llegada a lo más alto, a pesar de la nocturnidad. El jacetano piensa ya en el ataque al Everest, además de un proyecto veraniego en Asia Central.

Zaragoza.- La expedición al Shisha Pangma de Carlos Pauner duró cerca de mes y medio. No demasiado tiempo para una de estas características, en la que el alpinista ascendió su decimotercer ochomil junto a Juanjo Garra, Juanito Oiarzabal y un compañero argentino, Ariel, de Mendoza. La mala climatología complicó un ascenso y provocó que la expedición emprendiera el ataque a la cima con nocturnidad, lo que generó dudas en un primer momento en el equipo.

Días después, Pauner está perfectamente recuperado a excepción de un dedo congelado que va mejorando paulatinamente. El alpinista ha dado la cara ante los medios de comunicación para narrar en primer persona lo que supuso un nuevo paso en su proyecto, al que sólo le falta ponerle la guinda del Everest. “Ha ido quedando y al final se da la casualidad de que será un broche de oro, subirlo sin oxígeno, para la primavera que viene”, ha prometido.

El jacetano ha lamentado que, a pesar de no ser una expedición duradera, sí ha sido “extraordinariamente dura”. “Si tuviera que hacer un ranking de las expediciones por dureza, pese a ser el ochomil más bajo, estaría la tercera o la cuarta”, ha añadido. Entre los motivos, las gélidas temperaturas en el campo base que oscilaban entre los -16 y los -5ºC, con previsiones que llegaron a alcanzar por momentos los 200 kilómetros por hora y los 55 grados negativos.

Precisamente por estas condiciones, de las que eran informados de manera específica por la Aemet, decidieron emprender la subida de noche. El propio grupo de escalada reconoció días después que la nocturnidad les había impedido ver si era el punto más alto, aunque creían que sí. No obstante, este viernes Pauner ha querido disipar cualquier tipo de duda. “Justo al llegar al campo base nos felicitaron y nos dijeron que nos habían visto arriba y, a la vista del vídeo, alpinistas como Álex Chicón que han subido por nuestra vía y por la del sur, aseguran que es la cima”, ha comentado.

Así, en próximas fechas aparecen dos retos claros para el aragonés. Uno será subir el Everest, el último de los ochomiles, para finalizar el proyecto de los catorce, algo que tendrá lugar en la próxima primavera. El segundo, si se recupera bien de la congelación de su dedo, este mismo verano en Centro Asia, donde intentará escalar la última montaña virgen de la zona. Difícil por sus condiciones, aunque la altura supere, por poco, los 6.000.