Una pasión inigualable: 25 viajes y 12.400 kilómetros por el amor al Real Zaragoza y al Utebo

El zaragozano Jorge Uriel demuestra semana tras semana su amor incondicional por estos escudos y ya cuenta los días para los siguientes desplazamientos
Jorge Uriel ha rozado el pleno con el Utebo.
photo_camera Jorge Uriel ha rozado el pleno con el Utebo.

El corazón de Jorge Uriel está dividido. Utebo y Real Zaragoza pugnan por el amor de este fiel e incansable seguidor. Barbo y zaragocista a partes iguales, desborda suficiente pasión como para que no le haga falta elegir uno de los dos escudos de Aragón. Hueco y locura tiene para ambos, solo hace falta comprobar su kilometraje. 25 viajes y 12.400 kilómetros a sus espaldas en una temporada, movido por un sentimiento que solo entiende quien lo comparte, y que no se agota nunca. Jorge ya descuenta los días para que arranque la pretemporada.

Hincha utebero y zaragocista casi desde la cuna, Jorge Uriel no conoce la vida sin el fútbol. Su gran “pasión e ilusión”. Sin embargo, cuando antes veía a la gente viajar a lugares lejanos para ver un partido, pensaba que estaba “loca”. Ahora, él es uno de esos locos. Pero como bien se dice, bendita locura.

Jorge Uriel espera ya con ganas la próxima temporada.
Jorge Uriel espera ya con ganas la próxima temporada.

El maño nunca dejará solo a su Utebo ni a su Real Zaragoza y su historia con los desplazamientos comenzó hace años. No obstante, hasta que el Utebo no ascendió a Segunda RFEF en 2022, las distancias eran más cortas y los kilómetros a sumar mucho menores, aunque recuerda que la temporada previa a la pandemia casi alcanza los 14.000 únicamente con el conjunto blanquillo.

Hablando del presente, la actual campaña ha supuesto un nuevo reto para el utebero. Jorge ha visitado 25 estadios durante la temporada 2023/24. 17 para ver al equipo de su pueblo (contando el de playoff) y ocho con el Real Zaragoza. A estos se le añaden cuatro desplazamientos de pretemporada. 12.404 kilómetros más otros 700. Con estos números supera por uno las expediciones del año pasado y los 11.350 kilómetros.

Más del doble han sido con el conjunto barbo, pero en su defensa, Uriel justifica que lo ha priorizado porque era un año “especial”, el del centenario. De hecho, solo una boda familiar le ha impedido firmar el pleno. Curiosamente, confiesa que ha fallado en el más cercano, frente al Deportivo Aragón.

El último fue en El Sardinero.
El último fue en El Sardinero.

Aunque, incluso, ha tratado de compaginar ambos en un mismo fin de semana. Ocurrió en Semana Santa. “El sábado jugaba el Utebo en San Sebastián contra la Real Sociedad C. Fui y pasé noche ahí. Al día siguiente jugaba el Zaragoza en Miranda de Ebro. Entonces, entré e hice el doblete”, cuenta sabiendo que para algunas personas es difícil de comprender algo que para él es “normal”.

El fútbol va más allá de lo deportivo y a través de estas experiencias Jorge ha conocido nuevos lugares del país, ha conocido nuevas personas con las que compartir su pasión, pero lo que más destaca es el poder “animar en el campo”, pues revela que le ha gustado desde pequeño.

DE ANDORRA A SORIA, SUS FAVORITOS

Difícil elegir un solo día. Pero lo vivido en Soria fue histórico. Para Jorge Uriel el masivo desplazamiento de casi 1.000 barbos para ver la vuelta del playoff ante el Numancia ha sido su viaje preferido. “Independientemente de que se perdiera el partido, la fiesta que se vivió en las calles jamás pensaba que iba a vivirla con el Utebo”.

El seguidor ha completado 25 desplazamientos esta temporada.
El seguidor ha completado 25 desplazamientos esta temporada.

Exprés y con victoria fue la expedición a Andorra, el otro recuerdo que guarda con más cariño de esta temporada. Saliendo de trabajar a las 14.00 horas de la tarde, puso rumbo al Principado. Vio la victoria aragonesa y volvió para trabajar al día siguiente. “Fue redondo” señala.

UNA DE CAL Y OTRA DE ARENA

Tal es su pasión que ni los malos resultados la frenan. El Real Zaragoza se ha pasado seis meses sin ganar a domicilio. Precisamente desde ese encuentro en Andorra allá por octubre hasta la victoria en Huesca en El Alcoraz en abril. El desgaste o las malas sensaciones no influían en Jorge, un verdadero “seguidor incansable”: “Yo siempre salgo del partido diciendo que ya no voy a ningún lado. Pero el lunes lo ves de otra manera y estás pensando en el fin de semana y en cómo te puedes organizar para ir a un sitio”.

Sin embargo, esas penas se ven compensadas por las buenas actuaciones del equipo de su pueblo. “Las tres últimas temporadas han sido y son de ensueño. Era impensable que jugáramos dos años consecutivos un playoff de ascenso a Primera RFEF”, valoraba Uriel.

Para Jorge, su Utebo y su Zaragoza son su forma de vida. Una pasión y un sentimiento heredados de sus abuelos, a quienes revive a través del fútbol. Un significado especial. Por eso ya lo echa en falta. Sin ir más lejos, el aragonés confiesa que ya ha mirado cómo le han quedado los desplazamientos al Real Zaragoza: “Tendremos que ir hasta Andalucía otra vez, hasta Galicia también. Los kilómetros serán más que este año”, asume descontando los días para volver a rellenar su lista.