REAL ZARAGOZA

El orgullo de Jiménez

Manolo Jiménez no ha dejado de pelear desde el día en que embarcó en el Real Zaragoza, un barco en zozobra. Meses después, el técnico andaluz tiene cerca junto a su plantilla el milagro de la salvación, reconociendo que está orgulloso de dirigirla. Además, destacaba el esfuerzo de Zuculini, que se retiraba orinando sangre del campo.

Zaragoza.- No se concibe una victoria del Real Zaragoza sin sufrimiento a estas alturas de temporada. No fue diferente ante el Levante, con un gol de Edu Oriol a principio de partido defendido con uñas y dientes hasta el final en un calco a lo vivido ante el Granada en el mismo escenario. Los tres puntos sitúan a los de Jiménez a tres del Rayo Vallecano, rival más cercano, aunque los madrileños ganan el golaverage por lo que se convierten en cuatro. Eso sí, tanto ellos como Villarreal y Granada siguen notando el aliento del león en la nuca.

Uno de los más felices y satisfechos, como siempre, Manolo Jiménez. El público volvió a agradecerle su pelea constante con cánticos desde el graderío, ya que ha logrado resucitar a un equipo que deambulaba por los campos de la Liga BBVA. En su valoración, destacaba que “lo que más mérito tiene es que el equipo está en reserva física y siguen remando, son conscientes de lo que hablamos, de que hay que rotar a los más castigados y siguen dando la cara”. Sobre todo Zuculini, que se ha retirado literalmente “orinando sangre” y con el que Jiménez se ha tenido que ‘pelear’ para que abandonara el terreno de juego, porque no quería. “Un jugador cedido, con una lesión que nada tiene que ver con calambres o roturas, es el espíritu del Real Zaragoza un detalle así”, añadía.

Por encima de lo físico, donde el desgaste es enorme, manifestaba que los resultados del martes “eran un mazazo” y que han hablado “muy poco de táctica y mucho de lo psicológico”. “Hay jugadores que llegan justo, otros que se fuerzan porque tienen problemas, pero el equipo está poniéndolo todo, jugando con corazón y estoy orgulloso de dirigir al Zaragoza y de ver cómo la afición nos está llevando en volandas”, explicaba. De hecho, repetía por primera vez alineación.

La derrota del Rayo supone un espaldarazo moral importante para los aragoneses. “Se cierran unas vías y se abre otra, desgraciadamente a lo que estamos condenados es a remar y esperar que otros no remen”. Además, no se le caían los anillos al reconocer que “todos los deberes que no hemos hecho, lo tenemos que hacer ahora a marchas forzadas, sin pausa, sin tregua, sin descanso”. Visita Sevilla la próxima semana y bromeaba asegurando que “un sevillista más les pedirá que ganen al Rayo”.

Por parte del Levante su entrenador Juan Ignacio Martínez, explicaba que “son partidos de final de Liga, con lo que se juegan dos equipos aunque en esta ocasión fueran objetivos diferentes”. “A principio de temporada lo normal es que fuera un partido con triple salto mortal para el descenso, pero veníamos con un sueño muy bonito”, añadía. Sobre el Real Zaragoza, reconocía que esperaban “el arreón inicial, trepidante”, en el que ha metido el gol Edu Oriol.

Asimismo, comentaba que la escuadra de Jiménez “ha sabido jugar muy bien con los márgenes del partido”. También le felicitaba por “haber sabido neutralizar las variantes en ataque” expuestas por los granotas, además de desear suerte al Real Zaragoza al marcharse de rueda de prensa. “Vuelve a soñar con engancharse, no tienen margen de error pero el fútbol es así mientras las matemáticas den posibilidades”, concluía.