Barbastro se tiñe de rojo y blanco para recibir al Barcelona: "Que sí, que va a suceder"

Barbastro se tiñe de rojo y blanco para recibir al Fútbol Club Barcelona: "Que sí, que va a suceder"
Recibimiento al autobús del Barbastro contra el Barcelona
photo_camera Recibimiento al autobús del Barbastro contra el Barcelona

Barbastro es una fiesta. Porque no todos los días hay una cita con la historia, ni tampoco contra el Barcelona en un partido oficial de Copa del Rey. Bengalas para recibir al equipo aragonés, cánticos, jarana por todas partes… y algún pique sano. “Xavi, ¿cómo está el césped” o “que sí, que va a suceder” gritaban un grupo de aficionados abonados a la cerveza horas antes del duelo copero. La ciudad oscense ha vivido una jornada para el recuerdo, un día especial entre los días especiales, un ambiente de primera para un partido de primera. Y una localidad aragonesa capital por un día del fútbol nacional.

Ya en la sobremesa de las comidas, las bufandas conmemorativas, las camisetas y los colores rojo y blanco imperaban. También las primeras bocinas de coches rumbo al Municipal de Barbastro en búsqueda de un sitio para aparcar. Tarea difícil, por cierto. Y en ese momento, en el camino al estadio, ya se veían grupos de aficionados dispuestos a esperar a su equipo. El frío y la temprana hora quedaban olvidadas. Porque el Barbastro tenía una cita con la historia y no había tiempo que perder para vivirlo en carne propia.

Prueba de ello eran las colas que se formaban horas antes de comenzar el duelo. Las entradas estaban abarrotadas cuando apenas habían dado las 19.00 horas. ¡Venía el Barça! Menos mal que había una barra a medio camino que varios aprovecharon para “hidratarse”. Cerveza en mano y la paciencia como arma para la cita, familias, amigos y algún solitario que calificaba el duelo como “el mejor de la historia” del Barbastro. Así que la espera merecía la pena.

Unos metros más abajo se encontraba el clima del jolgorio. Bombos y cervezas en mano, las voces afónicas todavía podían entonar el “Xavi, ¿cómo está el césped?” o “que sí, que va a suceder”. Por cierto, varios de ellos con sudaderas en honor a Gonpi. Saltos, gritos y un desenfreno absoluto para recibir al Barbastro, que si algo no iba a sentirse era solo. Porque eran cerca de 3.000 personas las que no hacían fila en el estadio, sino que se aposentaban en la carretera con el fin de recibir a su equipo. No faltaban las pancartas, todas ellas con mensajes de apoyo a su Barbastro. Incluso alguna acusación jocosa: “Es culé” se oía de vez en cuando.

Hubo que esperar, pero por fin, y tras varios amagos, llegó el autobús del Barbastro. Fue entonces cuando se encendieron las bengalas, los petardos fueron ya una traca y el aliento de la hinchada marcó a un grupo de jugadores que se sentían de Primera División. Caras de concentración y sonrisas copaban el rostro de unos futbolistas conscientes de su cita con la historia. La llegada del autobús del Barcelona fue menos intensa, señal de que estaban centrados en los suyos y no en el rival.

GRADAS A REBOSAR

A falta de más de una hora, las gradas estaban a rebosar. La afición se había tomado en serio eso de llegar con tiempo al Municipal de Barbastro, vestido de gala para la ocasión. Iluminación, gradas supletorias en los fondos norte y sur y 6.000 personas abarrotando la zona. La ciudad respondió a un día histórico contra el Barcelona, y contribuyó al ambiente de gala. Fiesta por todo lo alto y alegría máxima, porque el mundo del fútbol tenía todos sus ojos puestos en Barbastro.