Los aragoneses que recorrieron 300 km para ver la Gabarra un minuto: “No se nos va a olvidar nunca”

José Ángel Campo, natural de Tarazona, y su hija Sofía, de Zaragoza, comparten su pasión por el Athletic Club de Bilbao y no se perdieron la celebración de la Copa del Rey
Sofía y José Ángel Campo pusieron rumbo a Bilbao para ver la Gabarra.
photo_camera Sofía y José Ángel Campo pusieron rumbo a Bilbao para ver la Gabarra.

Muchas veces el fútbol lleva a hacer locuras, porque el sentimiento por un equipo no comprende de razones lógicas, sino de una pasión sentimental y sólo los que lo sienten lo pueden entender. Los aragoneses Sofía Campo y su padre, José Ángel Campo, no se lo pensaron dos veces y este jueves cogieron el coche y desde Zaragoza pusieron rumbo a Bilbao para ver la celebración del título copero de su Athletic. Emprendieron 300 kilómetros de ida, a los que se sumarían los otros 300 de vuelta, esperaron durante cinco horas rodeados de la multitud, y todo mereció la pena aunque fuese por ver durante un minuto la Gabarra.

Alrededor de todo el globo se encuentran zaragocistas, pero Zaragoza es también una ciudad diversa, con aficionados de clubes de toda España entre sus calles. Este es el caso de Sofía Campo y José Ángel Campo. Este, natural de Tarazona, es hincha del Athletic Club de Bilbao desde pequeño. Una pasión que según explica Sofía comenzó por llevar la contraria a su abuelo, que era muy zaragocista. José Ángel quedó prendido de su tocayo Iribar y su vínculo fue creciendo con el tiempo. Así, a Sofía, nacida en Zaragoza, no le quedó otra opción que seguir sus pasos, algo que ahora mismo agradece profundamente.

Sofía y José Ángel disfrutaron de un día inolvidable.
Sofía y José Ángel disfrutaron de un día inolvidable.

Padre e hija comparten el amor por el león de San Mamés y no hay nada más gratificante que poder ver ganar a tu equipo un título y abrazar con alegría a tus seres más queridos. Esta bonita situación protagonizaron Sofía y José Ángel el pasado sábado 6 de abril cuando el Athletic venció al Mallorca en la tanda de penaltis y conquistó la Copa del Rey. Desde su casa, con muchos nervios y sufrimiento, el cual les impidió disfrutar de la tortilla de patata habitual en los días grandes, disfrutaron de una noche mágica, que sin una gran celebración, fue el preludio de la Gabarra.

UNA AVENTURA INOLVIDABLE

El Athletic Club de Bilbao se dio este jueves un baño de masas ante, aproximadamente, un millón de personas. 40 años después, Bilbao se preparaba para un día histórico y celebró por todo lo alto el título de la Copa del Rey. El día se visualizaba muy emocionante, y aun así, la realidad superó las expectativas de Sofía Campo y de su padre, quienes tenían que ser parte de la fiesta, porque el Athletic es “un gran sentimiento”.

A las 13.00 horas del mediodía llegaban a Bilbao. Conscientes de que ver a la Gabarra llegar al Ayuntamiento iba a ser imposible, probaron a acudir a otro sitio emblemático. Así pues, decidieron parar en Deusto, con la imagen de San Mamés de frente. Ahí esperaron durante cinco horas rodeados de una multitud roja y blanca, con un ambiente de ensueño. “No había vivido algo así en mi vida”, expresa Sofía.

Los aragoneses vieron la Gabarra durante un minuto con vistas a San Mamés.
Los aragoneses vieron la Gabarra durante un minuto con vistas a San Mamés.

A las 18.30 horas se desató la euforia. Llegó la Gabarra por su zona. La joven zaragozana describe ese momento como “muy fugaz”, ya que sólo la vio durante un minuto. “Vi la Copa, a Nico Williams. Iba reconociendo caras, pero la emoción no nos dejaba ver del todo”, confiesa.

Por ahora, Sofía Campo está en proceso de asimilar todo lo que vivió: “Es como si hubiese vivido dentro de una película. Cuesta creer que haya sucedido de verdad, no soy consciente todavía”.

“Ver las caras de felicidad de la gente es algo que no se nos va a olvidar nunca, los 300 kilómetros, las horas de espera y todo ha merecido mucho la pena”, revela una Sofía emocionada. Por encima de todo, la aragonesa destaca poder haberlo vivido con su padre, ya que él no tuvo la oportunidad de presenciar la de 1984: “Ir juntos es muy emocionante”. Sin duda, el destino quiso que José Ángel viviera ese momento tan especial junto a su hija.