El Alcorcón humilla al Huesca en el estreno en El Alcoraz (0-3)

Partido sin historia el debut liguero de la Sociedad Deportiva Huesca en su estadio, en El Alcoraz. La superioridad del Alcorcón, que se acabó llevando el choque por 0-3, indignó a una afición que terminó pitando a sus jugadores. El doblete de Sergio Mora y Miguélez colocan la segunda derrota en el casillero de los de Ángel Royo.

Zaragoza.- Mala, malísima imagen la de la Sociedad Deportiva Huesca en su estreno liguero en El Alcoraz. Un principio de Liga Adelante asequible que se puede convertir en una auténtica pesadilla si los de Ángel Royo no mejoran pronto sus prestaciones, tras dos derrotas consecutivas en otros tantos partidos ante Sabadell y Alcorcón. Lo peor, la imagen dada.

Los minutos iniciales, a pesar de la ausencia de última hora de Quini, fueron totalmente para el Alcorcón. Los madrileños desarbolaban la defensa altoaragonesa con la subida de los laterales y la movilidad de sus mediapuntas. La prueba de fuego, las jugadas a balón parado. Los visitantes botaron diversos saques de esquina que la zaga oscense despejaba con acierto, demostrando así una clara mejoría respecto al debut liguero frente al Sabadell.

Los de Ángel Royo no lograban robar la pelota, a pesar de la presencia de Helguera, Sastre y Camacho formando trivote en el centro del campo. Apenas un intento de desborde de Gilvan fue lo más destacado de un primer cuarto de hora que despertaba los primeros tímidos silbidos en la grada. Los alfareros seguían demostrando su manifiesta superioridad, pero el colegiado salvó el primero. Y lo hizo anulando por fuera de juego completamente inexistente un gol de Oriol Riera, el 9 del Alcorcón, en una jugada que habilitaba Clavero.

Fue el propio Gilvan el que puso en aprietos al guardameta madrileño, obligándole a despejar de puños tras un duro disparo desde la frontal. Un minuto después, en el 28, era Bernardo el que salvaba el gol tras disparo cruzado. Muy mal Clavero en el lateral zurdo, lento en todas las acciones y ayudando poco tanto a Josetxo como a Corona. En el mejor momento del partido, el visitante Miguélez se inventaba una jugada de salón para mandar el esférico al palo. Sin tiempo para respirar, Nagore perdonaba delante de Bernardo, el mejor de los de Royo durante la primera mitad.

El técnico reaccionaba adelantando las líneas del equipo y pronto llegó la mejor ocasión. Gilvan se escapaba por velocidad pero su disparo se marchaba demasiado centrado. Era la última de una primera parte con claro color visitante donde lo mejor para la Sociedad Deportiva Huesca era el resultado “gafas”, el 0-0.

Segunda parte

Sin cambios en los dos equipos, ni en nombres ni en planteamiento, para la segunda parte. El Alcorcón encontró su premio en el 58, cómo no, por la banda de Clavero. Balón a banda derecha aprovechando el hueco del lateral para centrarla atrás y que Sergio Mora la colocara en las mallas. Jarro de agua fría para El Alcoraz, aunque visto lo visto, era previsible. Tan sólo un minuto más tarde pudo sentenciar Miguélez desde la corona del área, pero Bernardo mandaba con una buena estirada a saque de esquina.

Royo buscó la reacción con la entrada de Toni y Manu Molina por un desacertado Ekhi Senar y Corona, que se llevaron los pitidos del respetable. La polémica llegó por un posible penalti a Juanjo Camacho cuando encaraba la meta, sin que el árbitro lo concediera. Los cambios habían modificado la cara del Huesca, aunque de nuevo Oriol Riera rondó la sentencia con un gran disparo lejano que se marchaba por centímetros arriba. El 9 del Alcorcón era el más activo y perdonaba de cabeza completamente solo, para respiro de Bernardo que se había quedado vendido.

La afición oscense se agarraba al “quien perdona, la paga” para los últimos 20 minutos. Máxima que, en esta ocasión, pronto se vino abajo. En el 72, de nuevo Sergio Mora dibujaba una parábola perfecta en lanzamiento de falta que se colaba por la escuadra de Bernardo, poniendo el 0-2 en el estadio oscense. Un resultado tan duro como justo, aunque Ángel Royo no veía el momento ideal, a pesar del resultado, para introducir a Roberto en el campo hasta el 76. El Alcoraz hacía saber su descontento con pitadas tan intermitentes como razonables.

Al Huesca le crecían los enanos y el incorporado en la segunda parte, Toni, se quejaba de molestias musculares dejando al equipo prácticamente con diez. Hasta el final del choque impotencia de los aragoneses que no inquietaron la meta visitante. La mala imagen y la derrota, aderezada por el tercer gol en el 87, obra de Miguélez, acompañarán al equipo hasta la próxima jornada donde Royo intentará cambiar por completo la imagen dada.