Aguirre mantendrá el bloque en un campo maldito

El Real Zaragoza visita este sábado El Madrigal, estadio en el que todavía no conoce la victoria. El "Submarino Amarillo" puede acusar el cansancio de un duro encuentro de Champions League ante el Nápoles, en el que fueron derrotados por dos goles a cero. Aguirre ensaya con el once que se enfrentó al Málaga, con la novedad de Lanzaro.

Zaragoza.- El Madrigal es un estadio poco grato para el Real Zaragoza. Los aragoneses acumulan episodios donde los malos recuerdos son una constante, hasta el punto de no haber conseguido ganar nunca en Primera División al “Submarino Amarillo” en su propio terreno de juego. El último recuerdo procede de la pasada campaña, en la que los de Javier Aguirre completaron un gran encuentro, con innumerables ocasiones en los pies de Ikechukwu Uche, pero acabó cayendo con un solitario gol de Rossi desde el punto de penalti.

No fue ni mucho menos la derrota más dolorosa. Porque con Marcos Alonso en el banquillo, el Real Zaragoza sumó uno de sus últimos descensos a Segunda División. Corría la temporada 2001/2002 cuando los aragoneses, con camiseta blanca y pantalón negro, daban una de las peores imágenes que se recuerda desde su fundación. Más allá de certificar su despedida de la máxima categoría nacional, los futbolistas se enzarzaban en una batalla campal frente a los aficionados del Villarreal que habían saltado al terreno de juego.

Desde entonces, una serie de empates, por ejemplo con gol de David Villa a centro de Galletti. Sin embargo, las igualadas se han ido tornando con el tiempo en derrotas. A la de la pasada campaña se añade un 4-2 en la anterior, en un encuentro en el que la velocidad de Rossi y Nilmar sirvió para desarbolar al equipo. Al menos, la maldición de la Comunidad Valenciana, donde no se vencía desde la 92/93 con gol del “Paquete” Higuera en Mestalla, finalizó con el triunfo en la última jornada ante el Levante.

Con la misma mentalidad acude el actual Real Zaragoza, en el que no estará el último fichaje, Antonio Tomás. Aguirre ha continuado ensayando esta semana con el mismo equipo que se enfrentó al Málaga, con la única novedad de Lanzaro en sustitución de un David Mateos que sufre una rotura fibrilar de grado II. Por tanto, el mexicano saldría con Roberto en portería; Juárez, Lanzaro, Da Silva y Paredes en línea defensiva; Barrera, Ponzio, Meira y Juan Carlos formando el centro del campo; y Luis García y Hélder Postiga como encargados de la parte más ofensiva.

El Villarreal viene de perder ante el Nápoles. Foto: Alberto Casas

Las molestias de Ángel Lafita en el tobillo, aunque se ejercita al mismo ritmo que sus compañeros, y la baja forma de Edu Oriol, que se reencontrará con su hermano gemelo Joan Oriol en el Villarreal, minimiza las posibilidades de rotación. Más opciones tiene de entrar Rúben Micael, aunque por el momento el azteca le ha otorgado el peto de suplente, a falta de las sesiones del jueves y viernes.

Los de Garrido deberán hacer frente al cansancio acumulado en el choque ante el Nápoles en San Paolo, donde los italianos se impusieron con goles de Hamsik y Edison Cavani. Será baja segura Marco Rubén, por lo que el técnico local podría alinear a Rossi y Nilmar como dupla de ataque, además del regreso de Borja Valero, sancionado en Champions League. Tampoco se puede dejar en la estacada la presencia de un aragonés como Rubén Gracia Cani, que sumará un nuevo encuentro ante el que fue su equipo.

Ambos equipos figuran con cinco puntos en la tabla, por lo que se prevé un encuentro igualado, a pesar de que el Villarreal aspira a cotas más altas que el Real Zaragoza, sobre el papel, en la presente campaña. Para ello, los maños deberán superar la maldición que se cierne sobre El Madrigal cuando lo visitan, convirtiéndolo en un estadio prácticamente inexpugnable.