Una temprana "Piedad" de Goya se suma a la colección del Museo Nacional del Romanticismo

Con esta ya son dos las piezas del aragonés en esta pinacoteca nacional
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Una temprana "Piedad" de Francisco de Goya se suma ya a la colección permanente del Museo Nacional del Romanticismo tras haber sido adquirida por el Ministerio de Cultura por valor de 1,5 millones de euros. El cuadro, inédito hasta época reciente, permite conocer mejor la pintura religiosa del artífice. Mide 83,5 x 58 centímetros y conserva su tela, bastidor y marcos originales. Con esta incorporación ya son dos las obras del aragonés en la pinacoteca nacional.

La obra se ha fechado entre 1772 y 1774, por lo que es un testimonio relevante sobre las fuentes de inspiración que el aragonés recogió de su viaje a Italia, donde pudo conocer ‘La Piedad’ de Miguel Ángel y otros modelos de Carracci, Maratti y Giaquinto. Tras su regreso a Zaragoza en 1771, Goya pudo expresar su evolución en sus trabajos en la Basílica del Pilar y en la Cartuja Aula Dei, con un estilo comparable con el de "La Piedad" adquirida por el Ministerio.

En la última década, el lienzo ha sido objeto de distintas solicitudes para su exportación, si bien estas han sido denegadas al tratarse de una obra de gran rareza, representativa del periodo temprano de la producción de su autor y por constituir uno de los pocos ejemplos de su obra religiosa, ayudando así a definir la figura del artista en su contexto.

EL ROMÁNTICO "MÁS GLORIOSO Y ORIGINAL"

Con "La Piedad", el Museo Nacional del Romanticismo refuerza la presencia del “romántico quizá más glorioso y original”, en palabras del historiador del arte Manuel Bartolomé Cossío. Hasta ahora, la institución sólo contaba con una pieza de Goya, "San Gregorio Magno, Papa", una obra monumental que pertenece al museo desde su fundación y que da buena prueba de la importancia que la producción del aragonés tuvo en el periodo romántico.

Actualmente, el "San Gregorio Magno, Papa" preside el Oratorio, un espacio propio de las viviendas acomodadas que se empleaba para la devoción privada y donde se oficiaban los actos religiosos de carácter íntimo, como bodas, bautizos o velatorios. Precisamente, la temática y el tamaño de "La Piedad" sugieren que fue un encargo de algún eclesiástico o comitente de la burguesía zaragozana para cumplir una función devocional privada o doméstica.