El superventas francés Bernard Minier en Zaragoza: "La pura imaginación no existe"

El escritor de novela negra estuvo este jueves en el Instituto Francés de Zaragoza
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photo_camera El escritor acaba de publicar "El Valle", la sexta entrega de Martín Servaz

Para Bernard Minier (Béziers, 1960) la pura imaginación no existe. Y aunque existiese no sería suficiente para un escritor pues el 80% de uno es solo su trabajo. A pesar de ello, el superventas francés disfruta llevando su imaginación hasta el límite y lo mismo te presenta a un criminal que se somete a una cirugía estética para no ser reconocido que crea un asesinato extravagante con un caballo y un teleférico. Su fórmula desde luego que funciona pues a sus espaldas lleva 5 millones de ejemplares vendidos, traducciones en hasta 27 idiomas y la etiqueta de maestro de la "noir" francesa. A menudo, le llaman el Stephen King europeo y aunque le halaga no ve el parecido. Ahora acaba de publicar "El valle", la sexta entrega de su carismático y queridísimo comandante de la Policía Judicial de Tolouse, Martín Servaz, y viaja sin parar entre asesinatos, policías, thriller y tensión. Por los Pirineos también y es que el francés creció viendo el Alto Aragón cada día ante sus ojos. Este jueves estuvo en el Instituto Francés de Zaragoza para hablar de esto y mucho más.

PREGUNTA.- ¿Qué pasa con los Pirineos que siempre esconden crímenes?
RESPUESTA.- Es una muy buena pregunta porque recuerdo que en la oficina de turismo de Luchón me han reprochado alguna vez esto de situar los crímenes aquí y no dar una buena publicidad para el turismo. Lo que tienen de particular es primero, que yo he tenido esta vista maravillosa y tremenda durante toda mi infancia y lo segundo es que son para mí montañas más salvajes que Los Alpes o que otro tipo de montañas. Los Pirineos tienen algo especial, algo auténtico todavía, porque los valles de los Pirineos franceses y españoles son siempre calles sin salida, no comunican, entras y de repente se acaban allí frente a la montaña. Esto ha hecho que las poblaciones de allí durante los siglos se han desarrollado bastante aisladas unas de otras, cada uno como en su propio mundo. Es algo muy peculiar que existe en los Pirineos y que me interesa mucho como novelista porque son como microcosmos.

Los Pirineos tienen algo especial, auténtico, son como calles sin salida

También trabajo mucho con el ambiente, a veces me parece que soy un pintor de la época romántica como Caspar David Friedrich que ubicaba siempre sus pinturas en la montaña. Tal vez funciono como un pintor, un dibujante, pongo unos matices, un poco de niebla, de lluvia, una silueta, unos abetos...Porque para mí son muy importante las atmósferas, porque creo que cuando la tienes ya has hecho la mitad del trabajo.

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Es la sexta entrega de la saga de Martín Servaz

P.- ¿Dónde se encuentra ese mal que plasma en sus novelas?
R.- Crímenes tan extravagantes como los que imagino, en la realidad no existen. Es la parte más ficticia de mis novelas, crímenes espantosos, extravagantes, pero realistas no. Considero que mis novelas son realistas a excepción de esos crímenes. Me documento mucho, estoy siempre en contacto con la policía. Eso no significa que yo sea el medio de comunicación de la policía porque en mis novelas hay policías corruptos, racistas, sexistas, de todo...Pero me comunico con ellos, hago muchas preguntas y las encuentro. El lector cuanto te lee piensa que sabes de lo que hablas y confía en ti y en que estás documentado e informado. Conozco autores que ubican novelas en Estados Unidos y ni siquiera viajan allí, se piensan que con un click ya lo saben todo y la realidad es que no saben nada. Cuando uno hace estas novelas hay que visitar a los vecinos, a la gente, a la policía, recorrer las calles...

P.-¿Cuánto disfruta creando esas muertes extravagantes?
R.- Paradójicamente aunque son muy extravagantes y muy poco vistos creo que es la parte más fácil de hacer y la más divertida. Siempre imagino una cosa tremenda e intento ir más allá y más allá. Es solo imaginación pero una novela no puede ser solo imaginación. Un escritor no encuentra su material en la pura imaginación, la pura imaginación no existe. Encuentra su material en la realidad que sublima, que trasciende, que va más allá. Es una cosa que me divierte mucho pero sé que no es la más importante.

Una novela no puede ser solo imaginación

P.-¿Es políticamente correcto preguntar si tiene alguna favorita?
R.- Yo creo que sí. Si me tengo que quedar con una es con la primera escena de "Bajo el hielo", el caballo en el teleférico. Es una imagen que todo el mundo se acuerda y me habla de esto y eso significa que he tocado algo. En Francia cuando se habla de mis libros lo primero que la gente dice es: "Ah sí, la imagen del caballo", como en el poema de Lorca, creo, el barco en el mar y el caballo en la montaña.

P.-¿No chocan un poco estas muertes con su intención de hacer novela realista?
R.- Ese es el tema, lo que se llama suspensión de incredulidad. Siempre hay que hacer que el lector crea en lo que cuentas y para que crean en estas extravagantes escenas y en estos crímenes tengo que intentar ser muy realista en las investigaciones, en los policías, en sus personalidades...Todo esto es necesario para que el lector se lo trague todo.

P.-Dijo una vez que hay tantas novelas negras que eso acabará matando a la novela negra. ¿Qué diferencia a una buena  de una que no lo es?
R.- Yo como lector lo veo enseguida y desde la primera página. Basta con leer diez líneas para saber si hay trabajo o no y eso lo define porque el trabajo lo es todo. Hay personas muy talentosas que no trabajan, pero el trabajo es el 80% del resultado. Lo que las diferencia también son los personajes, una buena novela es aquella en la que los personajes comienzan a existir para el lector, cuando tienen carne y sangre, cuando tienen una personalidad y el lector siente empatía por ellos y empiezan a entender cómo funcionan. Puedes escribir una muy buena historia reducida a dos líneas si los personajes son grandes pero no puedes escribir una buena novela con la historia más astuta si los personajes no son buenos.

P.-Y hablando de personajes, en El Valle vuelve Martín Servaz… ¿Qué es lo mejor y lo peor de él? ¿Cree que le acabará cogiendo manía?
R.- La verdad es que no lo creo...Lo mejor de Martín Servaz es que todo el mundo lo quiere. Tal vez porque es muy normal, muy humano y es que lo podrías encontrar en el rincón de la calle, podría ser un conocido tuyo, un amigo...Es ese tipo de personaje que cuando lees la novela piensas que podría salir a la vida real y eso es lo bueno. Lo peor de él es también lo peor de Bernard Minier y es esa dificultad con las tecnologías contemporáneas y con este siglo XXI tan extraño.

P.-¿Hay diferencias entre la novela negra de España y la noir francesa? ¿De cuál bebe más?
R.- No quiero ser presumido porque no conozco tanto la novela negra española como para juzgarla, sería muy presumido hacer esto. Creo que en la novela negra española existen muchas autoras que tienen mucho éxito. Autoras que hacen novelas muy ubicadas en una geografía muy particular. En Francia no se por qué no hay autoras que encuentren éxito, pero los más exitosos escritores de novela negra son hombres. En Francia también estamos muy “thriller”, es decir, lo que funciona es una novela que atrapa, que tiene una historia que nunca para en la que siempre hay sorpresas. Viajo bastante porque estoy traducido en el mundo entero y me doy cuenta de que esto no pasa en otros países. Este thriller específicamente francés no encuentra hueco en otros países. Digamos que es solo una moda francesa.

P.-Le han comparado alguna vez con Stephen King. ¿Cómo lo lleva?, ¿Cuáles son sus referentes?
R.- No sé por qué me comparan con él porque no tenemos nada que ver, la verdad. Me encanta Stephen King es maravilloso, es uno de los más grandes autores americanos vivos, pero no encuentro las similitudes. Yo he descubierto que con la novela negra, la novela policiaca se podía hablar de cosas diferentes a crímenes o asesinatos, se podía hablar de la sociedad. Si hablamos de referentes podrían ser Henning Mankell, tengo mucho respeto también por lo que hace Jo Nesbø. De novela negra española no conozco tanto, he leído los clásicos, claro, Manuel Vázquez Montalbán, Ledesma...Pero en realidad de literatura española leo más narrativa como Javier Marías, Antonio Muñoz-Molina y todos esos escritores maravillosos que tenéis.

P.-Acabamos volviendo a los orígenes. Fue muchos años inspector de aduanas y su primera novela la publicó pasados los 50. ¿Siempre tuvo en mente eso de escribir?
R.- En realidad sí. Cuando tenía 10 años ya escribía historietas y como tengo ya unos cuantos años en esa época no había teclado, ni ordenador entonces lo hacía con una libreta y un bolígrafo, luego pasé a la máquina de escribir...Realmente, escribir he escrito siempre lo que he hecho tarde es lanzarme a la novela negra, antes escribía fantasía, ciencia ficción, poemas, diarios...Hay un lingüista francés que se llama Tzvetan Todorov que decía que un género se define también por los géneros que son vecinos a él, es decir, que hay una porosidad entre los géneros. El género negro no es una isla, comunica con la ciencia ficción, el fantástico, con la novela histórica, la novela social, con muchos otros géneros. Un género no es una capilla, no hay que cerrar las puertas y las capillas sino que hay que abrirlas y dejar que entre el aire.