Santiago Posteguillo: "Pienso prácticamente todo el día en Roma"

Santiago Posteguillo se encuentra inmerso en la presentación de su última novela "Maldita Roma".
photo_camera Santiago Posteguillo se encuentra inmerso en la presentación de su última novela "Maldita Roma".

Cuando a Santiago Posteguillo se le pregunta por su "Imperio Romano", él reconoce que no puede decir que piense una única vez al día sino que piensa prácticamente todo el día en Roma. No es de extrañar que esto sea así después de la publicación de su última novela, "Maldita Roma", la segunda y esperada parte de "Roma soy yo", la novela más vendida en España en 2022. Con esa presión, el escritor valenciano ha estado en Zaragoza presentando una novela histórica que sumerge de nuevo a los lectores en la vida de Julio César y que tal y como él mismo reconoce, le gustaría que siguiese la estela de su antecesora.

PREGUNTA.- Tu novela anterior, “Roma soy yo”, fue la novela más vendida en España en 2022. Más de 300.000 ejemplares vendidos ¿Hay mucha presión para escribir después de esas cifras?
RESPUESTA.- La presión está ahí pero parece que el personaje, Julio César, aguanta y ha salido con mucha fuerza y sigue creciendo. De hecho, en Cataluña estaba curiosamente número uno en español y número uno en catalán y es muy poco habitual que se de esa coincidencia. Es decir, que va muy potente y en Colombia ya me han dicho que va número uno por lo que Maldita Roma intenta seguir la estela de “Roma soy yo”.

P.- En esta segunda novela, retomas de nuevo la narración de la vida de Julio César en una esperadísima segunda entrega, ¿Qué se van a encontrar los lectores en esta ocasión?
R.- Pasamos de un Julio César de 23 años, joven, idealista y hasta en cierto punto ingenuo en algunas cuestiones como creer que podía cambiar el mundo en los tribunales a un Julio César que le vamos a ver evolucionar de los 23 a los 42 años. Es un proceso de maduración en el que va a perder parte de la ingenuidad, intenta mantener sus ideales, pero empieza a plantearse los métodos y ahí empieza a parecer un Julio César muy hábil políticamente y que puede empezar a considerar que hay que empezar a emplear los métodos del enemigo, aunque los métodos del enemigo también sean cuestionables.

P.- ¿Qué es lo que más te fascina del personaje de Julio César?
R.- Yo creo que la pregunta habría que ampliarla a qué tiene la humanidad con Julio César. Nuestra propia civilización desciende directamente de la civilización romana y si César está en el centro de la civilización romana quiere decir que está en el centro de nuestro propio origen. Yo creo que de una forma u otra César nos afecta y por eso es interesante aprender de él. A nivel literario es un regalo de personaje porque su vida es un conglomerado de episodios dramáticos, aventuras que para un novelista es una maravilla. En Maldita Roma tenemos piratas, la rebelión de Espartaco, el nacimiento de Cleopatra, el Senado con unos debates tremendos y campañas militares. Y desde el punto de vista histórico es un personaje que transforma su sociedad y simplemente viendo la parte política que se muestra en Maldita Roma puedes darte cuenta que hay un montón de paralelismos y reflexiones que podemos extraer en relación a nuestra vida política actual y por lo tanto tenemos un personaje tremendamente moderno.

P.- ¿Cómo consigues darle ritmo a esa historia?
R.- Empleo lo que se llama una técnica narrativa cinematográfica, es decir, puedo jugar con saltos atrás en el tiempo combinados con saltos de escenarios. Narrar varias historias en varios escenarios diferentes en paralelo cruzándolas y entendiendo que son tramas que se van a acabar entrecruzando, que van a acabar afectando unas a otras. Ese trenzado de historias es lo que le da una agilidad dramática y narrativa que transforma casi el texto en algo audiovisual como en el cine cuando tienes un plano y contraplano, pues esto es un poco utilizar eso y luego un poco de pericia textual para hacerlo bien.

P.- En el proceso de creación de la novela, ¿te tomas ciertas licencias históricas?
R.-Es una novela histórica y hay que entender que hay diferentes tipos con diferentes niveles de historicidad y hay novelas históricas donde la trama fue insertada en un ambiente histórico y puede ser totalmente inventada y puede ser una novela maravillosa como “En nombre de la Rosa”, donde la ambientación de los monasterios medievales por Umberto Eco es perfecta pero esa trama de asesinatos es inventada. Pero luego hay otro tipo donde tanto la ambientación como la trama como los personajes son históricos y ahí te puedes tomar licencias, pero yo prefiero no tomarme demasiadas sino ser lo más fie a los datos históricos que conocemos. Aun así, me va a quedar un enorme margen para la ficción en todos los diálogos. Nadie ha grabado una conversación de César ni con Pompeyo ni con Cicerón y las conversaciones privadas tienen que ser una invención del escritor que encajen en los sucesos históricos que conocemos.

P.- Si vemos la política de la Antigua Roma y la de ahora, encontramos ciertas similitudes. ¿Crees que es importante esa mirada al pasado para entender muchas de las situaciones políticas que se viven actualmente?
R.- Es una de las funciones que puede tener una novela histórica como Maldita Roma, el que la gente vea que la lucha política ha sido como puede seguir siendo ahora desde hace mucho tiempo y ojalá esto sirviera para ver qué estrategias políticas funcionaban y eran buenas y qué estrategias políticas generaban dolor. Eso sería muy bueno para que las sociedades reflexionarán y yo si que pienso que mis novelas, aunque sean obras de entretenimiento, puedan mover hasta cierto punto a la reflexión.

P.- Recientemente ha salido a la luz un trend viral en redes sociales que aseguraba que mucha gente, especialmente los hombres, pensaban en algún momento del día en el Imperio Romano. ¿Por qué crees que ocurre esto?
R.- Yo no pienso una vez al día en el Imperio Romano, yo pienso prácticamente todo el día en Roma. Que muchas personas piensen en la Antigua Roma teniendo en cuenta que nuestro idioma es derivado del latín, que nuestro derecho es una evolución del romano y que nuestra política se parece mucho a la de la Antigua Roma no lo veo tan extraño. Que esté ese sesgo por género no lo sé, yo sé que en mis novelas empecé teniendo muchos lectores masculinos y a partir de escribir las dos novelas sobre Julia Domna cada vez tengo más lectoras que se van uniendo porque van viendo que esto del mundo de la Antigua Roma tiene que ver mucho con el conjunto de todos nosotros como sociedad.

P.- Aprovechando que has venido a Zaragoza a presentar tu novela, ¿la ves como un escenario para una novela sobre la Antigua Roma?
R- Si, de hecho toda la zona de Aragón es un gran escenario para novelas de Roma y en Maldita Roma se menciona como Sertorio se establece en Aragón y empieza a construir un Estado romano alternativo y funda un nuevo Senado Romano en Osca (Huesca) y esa fundación es lo que genera que el Senado de Roma empiece a tener miedo porque están montando una alternativa de Gobierno y además hay grandes batallas en Aragón. Yo hablo en parte de todo esto, pero es verdad que luego me lo llevo a mi tierra a Valencia, pero claro que se podría hacer novelas sobre los romanos en toda esta parte.

P.- ¿Te preocupa el desconocimiento de la sociedad que hay en general sobre la historia?
R.- Yo busco que con mis novelas se despierta la curiosidad no ya solo por la historia sino por el conjunto de la humanidad, la filosofía o las artes. Si que pienso que hay una especie de conjura desde quienes nos gobiernan de todos los colores para que la gente tenga pocos conocimientos culturales en general, que se den cada vez menos las asignaturas que te hacen pensar como la filosofía o la literatura o la historia y eso a mí me da mucho miedo porque no es solo lo importante en la educación adquirir conocimientos y destrezas sino desarrollar una mentalidad crítica. Reducir las humanidades, que es lo que se hace sistemáticamente desde todos los gobiernos de todas las reformas educativas que llevamos, es intentar que la gente sea más manipulable para que sean menos exigentes con quienes les gobiernan y que queden más adocenados. Hay que revelarse contra todo esto y uno de los mayores actos de rebeldía y que sí que esta al alcance de todo el mundo es leer. Si quieres fastidiar al gobierno que sea, lee.