Tres rutas permitirán conocer una Zaragoza judía sin vestigios a través de una guía

Las investigadoras de la UZ, Susana Lozano y Asunción Blasco, han elaborado una guía para adentrarse en la judería con información detallada sobre la misma
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photo_camera El libro se podrá conseguir por 20 euros en los museos de la Ruta de Caesaraugusta

Había puertas, sinagogas, mercados, micvés (los lugares donde se realizaban baños de purificación), hospitales y demás edificios singulares que durante años hicieron de Zaragoza una judería de la que en 1600 ya no quedaba nada. Ni un vestigio ni un rastro patrimonial que hoy permita reconocer y perderse en esa ciudad judía, aunque eso no implique que no se pueda hacer turismo por ella. Precisamente con ese objetivo y con la dificultad de que zaragozanos y visitantes "consigan ver lo que no hay, pero que sí que ha habido" se embarcaron las investigadoras de la Universidad de Zaragoza, Susana Lozano y Asunción Blasco, en la elaboración de una guía que se ha presentado este lunes en el Museo del Teatro de Caesaraugusta.

A través de un detallado mapa en el que se puede apreciar la ubicación de las puertas, sinagogas, iglesias y los diferentes edificios de la judería, la guía propone tres rutas para perderse por la judería. La primera ruta propone un recorrido por la judería dentro de la ciudad partiendo de la calle Coso donde se encuentran las "Piedras del Coso" (testimonio de la antigua muralla de piedra romana) pasando por la calle de Santo Dominguito de Val (entrada a la judería donde se encontraba la puerta Ferriza) y la calle Coso 128-132 donde se ubican los Baños del Rey.

La segunda ruta propone un recorrido por los edificios más emblemáticos de la judería ahondando en la sinagoga Mayor (donde hoy se encuentra la iglesia de San Carlos Borromeo), la casa del Talmud o la carnicería (donde se degollaban las reses que servían de alimento a los judíos y que ocupaba un espacio entre el Coso y las calles de San Vicente de Paul y Santo Dominguito de Val). Además, el visitante también podrá conocer otros lugares como la sinagoga de los Callizos, ubicada en lo que es hoy la calle Hermanos Ibarra.

La memoria de la persecución y la expulsión de los judíos protagonizan la tercera ruta que tiene como parada principa La Seo. Allí, en la capilla de Santo Dominguito del Val se encuentran los relieves del trascoro que representan esa tensa relación entre los judíos y los cristianos con el relato del monaguillo que fue secuestrado y torturado en la judería para ser después arrojado al río. En la guía, que se podrá conseguir en las tiendas de los Museos de la Ruta de Caesaraugusta por 20 euros, también se recogen los testimonios de judíos ilustres como Ibn Paquda, la presencia de grandes familias como los Alazar o los Cavallería o la ampliación de la judería.

"El reto más grande que ha habido con la elaboración de esta guía, con la que empezamos en 2021, ha sido condensar una cantidad ingente de información como la que hay sobre la judería y bajarla al público, que el público lo pueda entender y pueda recorrer esos lugares que existieron y que forman parte del patrimonio cultural de la ciudad, aunque ya no haya vestigios de ello", han explicado las investigadoras y autoras del libro.

"Sin patrimonio no hay turismo y más allá del patrimonio material que podemos ver está el inmaterial que es también importantísimo. Por eso esta guía es tan importante. Tenemos constancia de que cada vez son más los turistas que vienen a Zaragoza y la cultura y el patrimonio es el motivo principal para ello", ha comentado el gerente del Patronato de Turismo del Ayuntamiento de Zaragoza, Francisco García López.

LOS BAÑOS DEL REY, ASIGNATURA PENDIENTE Y VISITA VIRTUAL

Paralelamente a la presentación de la guía, se ha proyectado un vídeo con el que los visitantes podrán recorrer los Baños del Rey (conocidos erróneamente como Baños judíos porque ni eran de su uso exclusivo ni estaban en la judería) que se encuentran ubicados en el Coso 128-132. Lo harán, eso sí, de manera virtual (a través de la web de Zaragoza Turismo), pues es un espacio que no se puede visitar, a pesar de que el Ayuntamiento de Zaragoza promovió su utilización como espacio museístico hace unos años, aunque nunca se llevase a cabo.

"El tema de los Baños tiene una difícil solución porque están a 6,40 metros, 40 centímetros más de lo permitido para hacerlos visitables. Hay una normativa de evacuación y antiincendios y es un espacio muy muy reducido que hace imposible que pueda ser visitado. Tuvimos que hacer una reconstrucción porque realmente lo que quedaban eran muy pocas piezas originales y reales de este Bien de Interés Cultural. Después de estudios con patrimonio y estudios técnicos también llegamos a la conclusión de que para ser visitados hay que sacarlos de allí, pero tampoco podemos llevarlos a cualquier sitio, porque tiene que tener un rigor histórico a pesar de que, como han dicho las investigadoras, estos baños no estuviera dentro de la judería", ha explicado la consejera de Cultura, Sara Fernández.