Máximo Huerta: "Cuando uno escribe y sabe que nadie va a leerlo ahí es cuando lo hace de verdad"

El escritor y periodista ha participado en una nueva edición de los "Martes de libros" de Fundación Ibercaja en Zaragoza
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photo_camera "París despertaba tarde" es la décima novela de Máximo Huerta

No es la primera vez que pasea por París, pero Máximo Huerta (Utiel, 1971) lo hace en su última novela como si nunca lo hubiese hecho, con la magia de esas primeras veces. Para Hemingway "París era una fiesta" y para el periodista valenciano "París despertaba tarde" entre la fascinación, el champán descorchado y el glamour de las fiestas de los años 20. Unas fiestas que, en su décima novela, conviven con la pérdida de esas mujeres que tuvieron que arrancarse de un plumazo el pudor para convertirse quizás en musas y afrontar una vida sin esos padres, maridos o hermanos que la Primera Guerra Mundial les había arrebatado. "París despertaba tarde" es una de esas historias de amor en mayúsculas con la que los asistentes a una nueva entrega de los "Martes de libros" de Fundación Ibercaja se han podido sentir identificados hoy. Y es que, ya lo ha dicho el propio escritor, "el amor es igual para todos. Nos parecemos mucho todos cuando amamos. Y cuando sufrimos también".

En el París brillante de 1924, la talentosa modista Alice Humbert vive, o lo intenta, con el corazón en mil pedazos tratando de cumplir un sueño. Allí conocerá a otro de sus grandes amores, su amiga Kiki de Montparnasse. Y es que la historia une a dos mujeres radicalmente opuestas pero con una cosa en común: "Necesitan que las quieran". "Al fin y al cabo todos necesitamos que nos quieran. La novela habla de eso precisamente del amor de la tranquilidad, el del calor de la cama, el de sentirse protegida. También del amor entre amigas, el amor familiar. Yo estoy dispuesto a enamorarme todos los días una y otra vez", reconocía el periodista y escritor, este martes en Zaragoza.

En la novela, lo mismo aparece Monet que Coco Chanel, Scott Fitzgerald, Ernest Hemingway o el barón Pierre de Coubertin paseando por un "París que está hecho para dos". "Todo en la ciudad está hecho para dos, empezando por las cafeterías en las que no hay tres sillas ni cuatro sino solo dos mirando hacia la calle". También es una radiografía de la moda como mucho más que eso. "Estamos en el París en el que las mujeres se cortaban el pelo después de esos moños larguísimos, se quitaban el corsé y comenzaban a llevar cosas más ligeras que les daban más libertad. La moda no es algo frívolo, la moda habla de quiénes somos".

Precisamente una tienda de moda es uno de los escenarios de la novela, aunque esa tienda exista en París como una en la que venden cartas, sellos de lacre y papel fino y no telas y vestidos. Y ahí es donde Máximo Huerta encontró una forma de verdad. "Cuando uno escribe y sabe que nadie va a leerlo es cuando lo hace de verdad, siendo completamente sincero y por eso en la novela aparecen algunas cartas en las que las protagonistas se abren y se desnudan completamente porque saben que jamás serán leídas".

Para encontrar el origen de "París despertaba tarde" hay que caminar hasta el artístico Montmartre. Concretamente hasta la capilla del Sacre Coeur. "Esto empieza con dos falleras en esa capilla. Veo de repente y perfectamente representadas a dos valencianas con tres moños con vestidos verdes y rojos. Una tenía un aire a Concha Piquer y la otra a Kiki de Montarpasse. Allí fue donde me encontré esta especie de epifanía. Al principio, la gente me decía si me lo había inventado por eso de ser valenciano y tal pero estaban allí, en esa cúpula de París realmente".

Con esta novela que "desde el principio sabía cómo iba a terminar", Máximo Huerta se mete en la piel de dos mujeres valientes que se liberan y diseñan su propia vida. "Me resulta fácil hacerlo porque escucho a mi madre, a mi abuela y a mis tías. La mujer es siempre más generosa en la conversación que el hombre, dice más, expresa más, gesticula y tuerce el gesto".