“Más allá del silencio” llega al Torreón Fortea para mostrar el sufrimiento a través del arte

El Torreón Fortea acoge la exposición "Más allá del silencio" del 7 de marzo al 5 de mayo
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photo_camera El Torreón Fortea acoge la exposición "Más allá del silencio" del 7 de marzo al 5 de mayo.

Detrás del silencio de quien calla, de quien se oculta y de quien teme vivir, hay alguien que sufre. El silencio no es solo portador de miedo, desánimo, insatisfacción y vacío, también es sinónimo de calma, reflexión, descanso y lucidez. El silencio es parte de la oscuridad, pero también es parte de la luz, de ahí la importancia de conocerlo, aprender a convivir con él y recorrer el camino necesario para transitarlo con éxito y continuar.

Un paseo por este silencio y por un proceso de sufrimiento es lo que propone la artista Sara Biassu con “Más allá del silencio”. Una muestra de diferentes estados surgidos de la adversidad, que analiza las consecuencias que trae consigo la inestabilidad emocional que crean, sea cual sea su causa.

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La sala de exposiciones del Torreón Fortea acoge desde este jueves 7 de marzo y hasta el próximo 5 de mayo “Más allá del silencio”.

La sala de exposiciones del Torreón Fortea acoge desde este jueves 7 de marzo y hasta el próximo 5 de mayo “Más allá del silencio”, una exposición que, tal y como ha reconocido durante la presentación la jefa del servicio de Cultura, Romana Erice, “son todos los distintos pasos que se sufren en un proceso de sufrimiento. Tanto en momentos en los que nos vamos cayendo hacia el fondo como una enfermedad que nos lleve a terrenos que no podemos entender”.

Compuesta de diferentes piezas que a simple vista no tienen nada en común, todo va cobrando sentido ya que “todas las piezas están unidas” y son capaces de contar el relato de cómo una persona va dando diferentes pasos que le llevan a la más profunda oscuridad.

Un saco de boxeo, un futbolín, un juego de bolos poco tradicional, un bate de beisbol, un ramo de flores, una silla o unos cubiertos son algunos de los objetos que uno observa en esta exposición si no se atreve a mirar más allá porque todos tienen un porqué y son los protagonistas de una dolorosa historia. Un proceso que entre lágrimas recordaba su artista mientras explicaba el nexo de unión entre todas estas piezas.

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Compuesta de diferentes piezas que a simple vista no tienen nada en común, todo va cobrando sentido ya que “todas las piezas están unidas”.

“Ha sido un viaje emocional fuerte que yo he tenido que vivir y quería compartirlo para que se pudiese entender ese proceso. Hay un proceso del que se puede salir. Está formado por diferentes etapas y yo he intentado mostrarlas como las he ido viviendo, todo eso que nos vamos encontrando en el camino y que nos hace caer pero que también nos puede ayudar a levantarnos o resurgir con más fuerza y las veces que haga falta porque nos vamos encontrando a lo largo de la vida diferentes adversidades y es importante gestionarlas y saber afrontarlas para continuar. De eso trata esta exposición”, explicaba Biassu.

DEL COLOR A LA OSCURIDAD

El recorrido arranca con unas flores de un color vivo como la persona que se supone que se es antes de caer en este pozo de oscuridad. Seguidamente, aparece un saco de boxeo, una metáfora de esa persona cuando las cosas empiezan a irle mal. “Vamos callando, vamos ocultando y eso hace que vayamos cayendo a la oscuridad”, explicaba la artista.

La manzana, símbolo por excelencia del pecado y la tentación, se volvía totalmente negra a pesar de los intentos que uno pueda tener por hacer que por fuera parezca dorada. Una tentación puesta estratégicamente en el centro de un futbolín en el que los jugadores en este caso son mujeres y son símbolo de todas nuestras fuerzas unidas contra la tentación. Y llega el veneno, la enfermedad, la lucha entre el amor y el odio, y la exposición se va volviendo cada vez más oscura.

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Un paseo por este silencio y por un proceso de sufrimiento es lo que propone la artista Sara Biassu con “Más allá del silencio”.

Un juego de bolos lleva al espectador a una niña en blanco en negro que lleva en sus manos esas flores del principio que han perdido todo su color. Y en la planta más baja de la sala, la máxima oscuridad: una silla llena de chinchetas, pastillas, alcohol o drogas como símbolo de que “cuando estamos más sensibles se necesita de algo externo para sentirnos mejor”. Tampoco falta en esta muestra el recuerdo a todas esas personas que no lograron salir del abismo y tal y como reconocía la artista, “silenciar estas cosas no ayuda” y, por último, vuelve el color y la luz.

Y es que como ya había advertido Romana Erice al principio durante la presentación, “después de ese caer hasta el fondo, todos tenemos ese momento de resurgir que es la parte buena porque nos pasa a todos y resurges y vuelves a seguir con más fuerza o con una fuerza que te va a ayudar para las siguientes y que las siguientes no vayan a ser tan duras como esta que nos propone Sara Biassau”.