Juan Ramón Lucas: “He querido hablar de esas mujeres que buscan su camino en situaciones difíciles”

Juan Ramón Lucas ha presentado en Zaragoza su última novela, "Melina".
photo_camera Juan Ramón Lucas ha presentado en Zaragoza su última novela, "Melina".

El periodista y escritor Juan Ramón Lucas se encuentra inmerso en la presentación de su última novela, “Melina”, y este martes ha estado presentándola en Zaragoza. Una historia que es el reflejo de lo que fue en muchos aspectos la vida de su madre y la de muchas mujeres de esa generación. Melina, hija de la Asturias minera y revolucionaria de 1934, nace cuando no debe y donde no se la espera: en la víspera de una guerra civil y en un seno familiar atormentado por la maldición y el desafecto del padre. Basada en una historia real, Juan Ramón Lucas vuelve a poner al servicio de la literatura su capacidad fabuladora y su rigor a la hora de documentar sus novelas. La historia de Melina es la de muchas mujeres que, silenciosas y constantes, marcaron sendas en el camino a la igualdad que nunca llegaron a disfrutar.

PREGUNTA.- Te encuentras inmerso en la presentación de tu última novela, Melina que arranca fuerte con una frase que resume un poco lo que va a ser el hilo de toda la trama.
RESPUESTA.- Esa frase es fundamental para empezar a entender la novela. Al principio puede asustar un poco, pero es esencial y para mí era importante ese arranque porque define la relación que Pepín va a tener con Melina, que es una relación de desafecto porque llega cuando él esperaba un hijo y va a marcar toda la vida de ella. No solamente en relación con su padre sino también en la forma de entender el mundo porque esa distancia es la que le lleva a buscar su propia identidad, su propia autoestima. El camino que le permita a ella poder vivir sin ese peso del desafecto y utilizando para ese crecimiento personal el papel de otras mujeres que tiene alrededor que ejercen su libertad en tiempos difíciles y todo eso es lo que va amasando una personalidad que recorre varias épocas de la época de España y que tiene un final luminoso porque encuentra ese sitio que quiere.

P.- Melina narra en muchos aspectos la vida de tu madre, aunque también de las mujeres de una generación entera. ¿Cuánto de verdad hay en esta historia?
R.- El personaje de Pepín se inspira en mi abuelo y esa frase del principio la dijo. Melina es un personaje de ficción pero que tiene un recorrido que es real que es el de su infancia, que es la infancia de mi madre tal y como la ha recogido ella en anotaciones durante unos cuantos años. Es una situación real, el decorado es real, las emociones, son reales y a partir de ahí se construye algo que trasciende la figura de la propia Melina para hablar de la aventura que puede ser para muchas mujeres que buscan encontrar su propio camino y sobre todo en condiciones difíciles.

P.- ¿Cómo ha sido el proceso de documentación a nivel histórico y de ambientación a la hora de realizar esta novela?
R.- Básicamente he cogido las notas de mi madre, conversaciones con mi madre, historias que hemos escuchado en casa toda la vida y a partir de ahí alguna documentación sobre la emigración asturiana, sobre el exilio. Nada tan intenso o tan contundente como la documentación en las anteriores novelas. Aquí la base fundamental ha sido la carpeta en la que estaban las anotaciones de la vida de mi madre.

Melina, hija de la Asturias minera y revolucionaria de 1934, nace cuando no debe y donde no se la espera: en la víspera de una guerra civil.

P.- Uno de los escenarios principales de la novela es la Asturias minera de 1934, ¿qué nos puedes contar de esa época?
R.- Asturias participa activamente en un intento revolucionario que en principio se había planteado para toda España pero que solo funciona con algo de fuerza en Cataluña y en Asturias. Esa Revolución fracasa y hay una represión muy fuerte y poco después llega la guerra civil después de que en el 36 la victoria del Frente Popular supone la liberación de muchos prisioneros de aquella revolución. Todo parece que va a cambiar, pero enseguida llega el golpe de estado y la guerra civil y de nuevo la represión y de nuevo la oscuridad. Esa mirada tan asturiana de aquella época convulsa de España no sé si ha ofrecido muchas veces pero es la que vive mi madre y es la que enmarca toda esa aventura que quiero contar que es la de una mujer que son muchas mujeres como indica la portada que es una mujer sin rostro. De aquella época hemos escuchado muchas veces que fue convulsa y dramática y yo he recogido esa tradición de historias que se cuentan en casa y en las notas de mi madre.

P.- Como tanta gente, la protagonista tiene que emigrar a América y a su regreso se encuentra con una España de gran represión política. En el caso de la protagonista, ¿cómo vivió esa emigración y su posterior vuelta a España?
R.- El personaje va creciendo según voy avanzando en el relato. Tú tienes un lugar al que quieres ir pero resulta que en el camino te vas encontrando con que hay paisajes en los que no habías caído y te detienes en ellos o incluso algunos estímulos que te llevan a dar un giro en el relato central. Yo quería contar la emigración y para eso sitúo gran parte de la novela en un barco que lleva emigrantes a América. Los emigrantes asturianos iban sobre todo a México, Argentina, Uruguay y ella en principio iba a Paraguay, pero sucede algo que le lleva a ir a Argentina donde hay mucha emigración asturiana y mucho exilio. Una aventura que mi madre no vivió pero si quería contar eso y quería retratar lo que tiene de crudo ir a buscar una vida mejor y dejar tu país.

P.- ¿Cuál es el mensaje final que quieres que le llegue a la gente después de leer tu novela?
R.- Yo no tengo una voluntad didáctica, yo lo que quiero es contar una historia y emocionar con esa historia, pero vivimos un tiempo en el que la ficción se acerca más a la vida que la realidad porque vivimos en un mundo que lo quiere guardar todo en un cajón. Tu eres de estos pues entonces no puedes ser de los otros. Entonces la literatura al crear personajes complejos como es la vida seguramente se acerca más a la realidad. Quizás de manera inconsciente estoy buscando acercar más a la gente a la condición humana. Lo que he pretendido era contar una historia y hablar de la condición y humana y en particular de mujeres que buscan su camino en situaciones difíciles y que luego pueden conseguir todo lo que quieren con constancia y con educación. No pretendo dar lecciones sino emocionar y hablar un poco de la vida.

P.- ¿Cuánto del Juan Ramón Lucas periodista dejas en tus novelas?
R.- Afortunadamente cada vez es menos el periodista y más el novelista el que se pone a escribir. Llevo toda mi vida escribiendo y la ficción siempre me ha liberado de la realidad y ahora es un paso más porque creo que es mucho más liberadora porque nos aproxima a esa realidad distinta a la que contamos. El periodista está en la documentación, en el rigor y en la verosimilitud. En esta última novela hay rigor, he intentado que haya verisimilitud y hay menos documentación. Es seguramente la menos periodística de las tres novelas.

P.- Hoy has venido a presentar la novela a Zaragoza, ¿conocías ya la ciudad?
R.- He estado muchas veces en Zaragoza y me gusta mucho. He tenido familia aquí mucho tiempo, conozco la Zaragoza monumental, la Zaragoza golfa, la Zaragoza de los Bunbury y me gusta mucho. Es una ciudad que además ahora con el Ave está mucho más cerca y que yo creo que he disfrutado poco pero siempre ambiciono a hacerlo. Aquí me he encontrado muchos sitios en los que se está muy bien, desde el Pilar hasta la orilla del río o algunos bares como el Calamar Bravo.