Jesús Carrasco: "En lo pequeño, lo cercano y lo que me rodea hay una riqueza literaria inmensa"

El escritor acaba de ganar el Premio Biblioteca Breve 2024 con "Elogio de las manos", que presentó este jueves en el Iaacc Pablo Serrano
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photo_camera El escritor estuvo este jueves en Zaragoza

El jurado del Premio Biblioteca Breve 2024 dijo del "Elogio de las manos" de Jesús Carrasco (Olivenza, 1972) que no era solo un buen libro sino una buena obra. Y por eso se llevo el galardón. Por eso y porque haciendo gala de una escritura aparentemente sencilla y, por consiguiente, una lectura fluida para los del otro lado de las páginas creó una historia de humanidad materializada en una casa en ruinas, una familia que se empeña en salvarla y unas excavadoras que llegarán pronto para derruirla. Algo aparentemente contradictorio que es, al fin y al cabo, una metáfora de la vida, pues nos entregamos a ella sabiendo que algún día terminara. Un trabajo artesano, cocinado a fuego lento (pues la historia llevaba en su cabeza desde los seis años) en el que Jesús Carrasco pone mucho de él, aunque no tanto como para mostrar su intimidad al lector.

PREGUNTA.- Todo gira en torno a la construcción de una casa en un pueblo remoto con unas excavadoras que se sabe que llegarán pronto a destruirla. ¿Es esta una metáfora de la vida?
RESPUESTA.- No particularmente. No era la idea primaria, pero sí que me di cuenta a medida que iba escribiendo y que estaba en este proceso de que las coincidencias entre esta casa que se derrumba y la vida eran clarísimas. Además es un texto que quería hablar precisamente de eso de la vida, de las relaciones humanas y de lo que importa, o de lo que a mí me importa, por lo que cuando estaba ya metido en faena me di cuenta de que era un calco de la vida. Pensé entonces que era una buena figura retórica y a partir de ahí sí que fui adecuando el texto a la idea metafórica de casa y vida.

P.- ¿Cómo nace esta historia?
R.- Yo te diría, así a las bravas, que la tengo en la cabeza desde que tenía seis años, más o menos. En el sentido de que esta novela parte no tanto de la idea de escribir una novela como de un interés que yo tengo de trabajar con las manos, que siempre lo he hecho. Cinco o seis años es cuando yo tengo el recuerdo de trabajar con mi padre, que era trabajador manual, ese momento en que me puso las herramientas a mi disposición, me enseñó a hacer las primeras cosas... Y desde entonces siempre he trabajado con las manos, siempre he procurado acercarme a la materia y a los materiales, toda mi vida y con mucho gozo. En algún momento pensé que era eso tan importante para mí que debía escribir sobre ello. Empecé a escribir un ensayo pero me di cuenta de que nunca lo iba a poder hacer porque no tenía las herramientas y fue tornándose en escritura de ficción que es a lo que yo me dedico.

P.- Escribir es, al fin y al cabo, un trabajo manual...
R.- La verdad es que me he dado cuenta de que hay muchas relaciones entre el trabajo artesanal y la escritura, tal y como yo la practico, al menos. Es un trabajo que requiere atención, cuidado, mucho tiempo, un tiempo lento como la buena artesanía. No puedes escribir en condiciones, yo al menos no puedo, de aquí para mañana. Necesito tiempo para escribir, para reposar, para recuperar la mirada y juzgar lo que he escrito. Para todo ello se necesita tiempo. Un trabajo artesano se acaba refinándolo, puliéndolo y una novela es exactamente lo mismo, para que tenga un aspecto de buena factura.

P.-En la narración conocemos a Marie, a R2D2 y un relato de vida escrito en primera persona… ¿Cuánto hay de Jesús Carrasco en la novela?
R.- Hay bastante de mí, es una experiencia que yo viví y esos personajes son trasuntos de mis hijas, de mi mujer y otros personajes son ficción, otros reales...Tiene mucho de personal, tanto que es una dimensión fundamental en mi vida, muy importante. Yo me dedico a la escritura profesionalmente pero hago otras muchas cosas aparte de escribir y uno de los intereses más fuertes es el trabajo manual. Siempre me digo que mi lugar en el mundo es un taller, más que una biblioteca. Esa es mi gran ilusión nunca he podido conseguirlo pero no pierdo la esperanza.

Para mí una buena obra es aquello que deja poso, las que siguen contigo el resto de tu vida

P.- ¿Es este un relato íntimo?
R.- Es personal pero no necesariamente íntimo. Hay que saber guardar lo que tiene que estar guardado en la intimidad y esa intimidad a veces aunque la pongamos delante de la cara de los demás si los demás no saben qué es no lo identifican. Es casi como si salieras desnudo a la calle pero nadie se da cuenta porque todos van desnudos, ¿no? Yo he trabajado con elementos de realidad y elementos de ficción y me he ocupado de que el lector no sepa qué es qué. He desdibujado ciertas cosas y por otra parte no he ofrecido cosas de mi vida que yo creo que tienen que estar en en escenario íntimo. Sigo siendo muy celoso de ello, por eso mis hijas tienen otros nombres y eso de alguna manera ya les convierte en personajes.

P.- También pone sus toques de humor en la novela...
R.- Es verdad, es que practico mucho el humor en mi vida cotidiana. Cuando tengo un buen día cuando no, no se me da tan bien. Me gusta mucho hacer reír solo que Dios me ha dado esta apariencia seria y un poco quijotesca, bueno Dios o quien sea, pero creo que soy una persona con mucho sentido del humor. Eso me dicen...También era cuestión de tiempo de que llegara a mi trabajo, es cierto que escribir humor es siempre arriesgado, es difícil, pero esta vez me he sentido muy tranquilo, muy libre. Esta vez he dejado que apareciera esa parte de mí y la verdad es que me he divertido mucho escribiéndola

P.- Por la forma de escritura y la aparente sencillez parece que el libro le ha salido casi solo.
R.- Esta novela es el resultado de otra novela previa, es decir, tuve que escribir otra novela antes y tirarla a la basura para poder hacer esta. Fíjate si tiene trabajo. Es cierto que es fluida no porque la haya escrito muy rápido sino porque en cierto momento del proceso de escritura me quité de la cabeza muchos prejuicios, podíamos decir que me liberé. Cuando ya tome decisiones de que tenía que superar el pudor y ser capaz de contar algo que surgiera de mi propia vida sin él en ese momento me liberé muchísimo.

Porque muchas de las cosas importantes de esta novela o muchas de las cosas importantes que yo pueda saber o a las que mi sensibilidad atienden son cosas íntimas, cercanas. Yo no soy analista político, mi visión del mundo no es algo así de grande, soy especialista en lo pequeño, en lo que me rodea, en mi familia, en mi mujer y allí hay un conocimiento y una riqueza literaria que es muy grande. Entonces me la estaba perdiendo por pudor y en el momento en que ya no lo tuve salió solo.

Si a mí me dejas solo y si no me pongo una cortapisa yo escribiría muy rápido y muy fácil, pero casi siempre está el freno echado por diferentes motivos. El principal trabajo es ese, quitar el pie del freno y dejar que la literatura salga.

P.-La literatura salió y ganó el Premio Biblioteca Breve 2024. ¿Cómo lo lleva?
R.- Cuando me llamaron la verdad es que fue alucinante. Ver tu nombre junto a enormes nombres de la historia del teatro en castellano pues es abrumador al principio. Me lo tomo con alegría y con humildad, tampoco me garantiza nada. He ganado este premio pero tengo que seguir trabajando. Te mentiría si te digo que no pienso en los premios y quedaría genial, pero claro que pienso en ello, son un reconocimiento y también una ayuda económica que esto es algo de lo que no se habla mucho pero es importante.

P.-El jurado del Premio Biblioteca Breve dijo que esta era “una buena obra y no solo un buen libro”. ¿Qué es para usted una buena obra?
R.- El término libro en sí es un objeto inerte, un libro lo puede escribir Natalia Ginzburg o lo puedes escribir un influencer que pasaba por allí y que tiene miles de seguidores. No se puede comparar y son el mismo objeto. El termino obra implica poso, profundidad, alcance literario, riesgo, la intención de querer escribir algo relevante, ni siquiera trascendente o que sea una obra maestra, no, nada de eso. Algo que tenga peso, que tenga sentido para el que lo escribe y para el que lo lee. Y eso se nota en esos libros que te dejan pensando, a los que recurres una y otra vez y los que siguen contigo el resto de tu vida.