Javier Alandes: "Goya pasó a la eternidad por unas pinturas que hizo para que nadie las viese"

El escritor valenciano Javier Alandes presentó este jueves en Zaragoza su nueva novela "La última mirada de Goya"
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photo_camera "La última mirada de Goya" es, precisamente, la última y séptima novela del escritor valenciano

Fue un carboncillo de Sorolla colgado en la pared de su abuelo materno el que hizo que Javier Alandes (Valencia, 1974) escribiese "Las tres vidas del pintor de la luz" y fue una amable guía en San Antonio de la Florida en Madrid la que le llevó a preguntarse dónde está la cabeza perdida de Goya al descubrir que cuando exhumaron su cadáver 71 años después de su muerte al pintor le faltaba el cráneo. Y esa pregunta tuvo como resultado 578 páginas de intriga, intentos de asesinato, thriller y una mirada a ese Goya anciano que buscaba perdón y trataba de ahuyentar a sus demonios. "La última mirada de Goya" es, precisamente, la última y séptima novela del escritor valenciano que este jueves aterrizó en el Palacio de Sástago de Zaragoza para hacer mirar a los lectores a donde pocos habían mirado.

PREGUNTA.- Sorolla, El Prado y ahora Goya...¿Qué te mueve a plasmar el arte en la inmensa mayoría de todas tus novelas?
RESPUESTA.- Todo viene porque mi abuelo tenía un carboncillo de Sorolla en el recibidor de su casa. Él falleció con 92 años y su posesión más preciada era un carboncillo de la época académica de Sorolla y el día que yo me quedé mirando ese carboncillo y preguntándome de dónde lo habría sacado fue el día que murió. Tuve 42 años y jamás le pregunté por eso y el tampoco me lo contó, probablemente porque si yo nunca le pregunté es porque no era merecedor de conocer esa historia. Me di cuenta en ese momento de que todas las familias tenemos historias que merecen ser recordadas y que si no las preguntamos se van a perder. A mí me tocó como reconstruir la historia de ese carboncillo y los plasmé en "Las tres vidas del pintor de la luz". Yo no soy historiador del arte, ni divulgador artístico ni historiador, pero es como que el arte y las vidas de los pintores me resultan muy llamativas y muy emocionantes porque yo por ejemplo que me dedico a la economía de profesión ahora escribo pero también doy charlas y conferencias. Con los pintores no pasaba eso, era o pinto o me muero. No concebían hacer otra cosa.

Me gusta mucho descubrir anécdotas relacionadas con el mundo del arte que sean curiosas y que no sean muy conocidas. Que la gente diga: "¡Ostras! ¿Qué Goya estaba sin cabeza"? Porque aquí en Aragón igual sí que se sabe pero en otros lados quizás no se tiene ese dato. Y a partir de ahí conectar una historia que sea de aventuras, de corte clásico, emocional, de dato histórico sin pasarte...

P.- Se abre el ataúd de Goya en 1888 para trasladarlo a España y de repente se descubre que falta el cráneo. ¿Por qué decidiste centrarte en este suceso?
R.- Yo para conocer esa historia tuve que visitar San Antonio de la Florida en Madrid. Entonces allí la guía lo contó y efectivamente llegué a casa y me puse a investigar y se me plantearon dos preguntas. La primera es que qué pasó para que Goya perdiese la cabeza y la segunda dónde está esa cabeza. Para ninguna de las dos había respuesta porque nadie sabe dónde está esa cabeza pero allí ya se me abrió el argumento perfecto para ficcionar qué podría haber pasado y contestar a ambas preguntas. Es una ficción histórica pero atendiendo en todo momento a la veracidad de la historia, es decir, la historia es la que es, no se trata de cambiarla sino en las grietas que deja la historia introducir la ficción sin que se mueva ni un milímetro.

P.- La obra va a caballo entre 1828 y 1888 .¿Cómo ha sido el proceso de documentación?
R.- Afortunadamente son hechos que sucedieron en el siglo XIX y hay muchos historiadores que han hecho un gran trabajo sobre ellos y la figura de Goya. Yo siempre digo que en la documentación tiene una parte fácil y otra difícil. La parte fácil es irte a la biblioteca municipal de tu barrio y te lees los 90 libros que hay sobre Goya, Fernando VII, Guerra de Independencia, vas tomando notas y ya tienes el contexto histórico y político. Luego también tienes que tener en cuenta el contexto costumbrista y social, cómo eran las casas, el mobiliario, los carruajes, cómo funcionaba Correos...Pues ahí te vas a alguna de las muchas plataformas que tenemos hoy en día y te ves las 40 o 50 series que hay y es como que lo visualizas.

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Es una ficción histórica pero atendiendo en todo momento a la veracidad de la historia

Con el nivel geográfico urbanístico pasa una cosa curiosa y es que claro yo puedo coger un mapa de cómo es Burdeos hoy, pero igual con el de 1828 tiene diferencias, algún trazado urbanístico ha cambiado o quizás una calle ya no exista... Entonces ahí sí que te vas a Todo Colección donde hay un zumbado alemán que vende planos de todas las ciudades de Europa en cada década, te gastas 50 euros y te manda un plano. Eso está al alcance de todo el mundo, eso es la parte fácil. La parte difícil es coger toda la tonelada que tienes de información y decidir que vas a contar el 2% porque lo que quieres hacer no es un tratado histórico. Hace poco estaba leyendo una novela negra contemporánea de un autor muy conocido y se planteaba una escena en la que había un médico forense con un cadáver y la policía protagonista preguntaba cuál había sido la causa de la muerte. El forense empezaba a decir: "verás, la necrosis tiene cinco fases, en la primera el tejido blando..." Y yo allí ya pensé que el autor me quería dar una clase de todo lo que se había documentado.

P.- En la historia conocemos a Diego y Juliet que trabajan para detener un atentado contra Goya. ¿Cuánto hay de thriller?
R.- Hay bastante de thriller porque a mí sí que es verdad que el concepto de novela histórica se me queda corto porque allí metemos desde la época de los romanos hasta la Guerra Civil. La historia por sí misma no sostiene una novela histórica, la que la sostiene es la trama y en la trama va a haber misterio, amor, asesinato, thriller. Para mí esto es una novela histórica de aventuras.

P.-¿Has descubierto algo de Goya que desconocías o que te haya resultado especialmente curioso durante el proceso de documentación?
R.- Me he dado cuenta de que la obra de Goya sí que la conocía bastante pero de su personalidad no conocía nada. Entonces a medida que me voy adentrando en su figura y voy estudiando sobre él me doy cuenta de que no todo lo que hace de manera personal me gusta. El aprender a separar lo que es la obra de su personalidad es muy importante porque ahora estamos dejando de consumir y ver productos culturales porque lo ha hecho uno de un lado u otro. Me encuentro a ese Goya anciano, de 82 años, achacoso, enfermo, cascarrabias, sordo, casi ciego que todavía busca la redención de sus demonios. En su lecho de muerte su esposa le obliga a donar todos sus bienes a su hijo Javier y pasa de ser multimillonario, porque lo era, a de repente no tener nada.

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Sus géneros favoritos son la novela de aventuras y de investigación

Mientras su esposa aborta y mueren hasta siete hijos suyos con menos de un año de edad, él esta por la corte de Madrid de fiesta o en Doñana con la duquesa de Alba. O por ejemplo el reposo de esa enfermedad que le deja sordo lo hace en Sevilla y Cádiz, no pasa por Madrid. Yo imagino a un Goya con un sentimiento de redención, con sus demonios y también a uno que sabe que es un genio y que quiere pasar a la eternidad pero que sabe que no es posible conocer cuál será esa obra suya que le hará llegar allí. Velázquez pintó "La meninas" cuatro meses antes de morir y es esa obra la que le hace llegar hasta la eternidad. Por eso veo a un Goya con mucha ansia de trabajar hasta el último día para alcanzar esa inmortalidad.

"Entonces a medida que me voy adentrando en su figura y voy estudiando sobre él me doy cuenta de que no todo lo que hace de manera personal me gusta"

P.- ¿Cuál dirías que es esa obra que llevó a Goya a la inmortalidad?
R.- Pasa una cosa con Goya que creo que no pasa con ningún pintor y es que lo que le hace pasar a la eternidad de verdad son aquellas cosas que se hicieron para que no las viese nadie: las paredes de la Quinta del Sordo. Eso no está pintado en lienzo sino que está sobre una pared y ya una vez él muerto, unas personal idean una técnica y tal para pasar esos dibujos a un lienzo y por eso están en el Prado, pero esas pinturas se hicieron para que no las viese nadie. Son esas, en mi opinión, las que le otorgan esa pátina de ver algo diferente a lo que ve todo el mundo. "Duelo a garrotazos" o "Saturno devorando a su hijo" están de plena actualidad y siguen sobrecogiendo, pero son las Pinturas Negras las que le dieron inmortalidad.

P.- Leocadia Zorrilla y su relación con Goya también tienen cabida en la novela...
R.- Exacto. Es una relación un poco escabrosa porque Leocadia Zorrilla es la prima de su nuera, es decir, de la mujer de su hijo y él la conoce en la boda de su hijo. En ese momento ella tiene 16 años y él 50 y se lían, efectivamente. Luego Leocadia se casa con Isidoro Weiss y aquella deja al marido para irse a la Quinta del Sordo con el pintor. Juegan a eso de que se disfraza del ama de llaves y tal, pero incluso hay teorías que dicen que Rosario Weiss es hija de Goya.

P.- Estamos en la tierra de Goya. Se han hecho exposiciones, hay muchísimos estudios, documentación...¿Descubrirán los lectores una nueva faceta del pintor?
R.- Voy a serte sincero, no lo sé porque no soy aragonés y no puedo ponerme en el sentimiento que tenéis aquí hacia Goya que por lo que me han contado y por lo que he visto es enorme. Lo que sí que es cierto es que se ha indagado menos en la figura de ese octogenario en Burdeos, de cuál es su estado de ánimo, el porqué de estar en la ciudad francesa, ese Goya que con 80 años revoluciona el mundo del grabado y la litografía con 80 años y crea técnicas que van a seguir utilizándose durante 100 años más. Y todo ese tipo de cosas, todos esos fantasmas que tiene dentro de sí es lo que refleja el libro.

P.- ¿Cuáles son tus referentes?
R.- Voy a ser súper cliché la verdad, ¿eh? Mis géneros favoritos son la novela de aventuras y de investigación, no negra, sino más Conan Doyle o Ágatha Christie, por ejemplo. Mis escritores favoritos serían Joseph Conrad, Stevenson, Julio Verne, Alejadro Dumas...Y mi referente vivo, Pérez Reverte.