La historia que esconden estos cinco cuadros de San Jorge y el dragón

Distribuidas por galerías y museos de todo el globo, aquí traemos las cinco obras más características de la leyenda de San Jorge y el dragón
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photo_camera "Lucha de San Jorge y el dragón", de Rubens (1606-1608)

La leyenda del patrón de Aragón, San Jorge, cruza fronteras desde hace siglos, y ha sido representada de muchas formas y maneras por artistas de todo el viejo continente. Distribuidas por galerías y museos de todo el globo, aquí traemos las cinco obras más características de la leyenda de San Jorge y el dragón.

  1. 1. “San Jorge” o “San Jorge y el dragón”, de Rafael Sanzio (1504)
  2. 2. “San Jorge y el dragón” o “San Jorge matando al dragón”, de Vittore Carpaccio (1502)
  3. 3. “San Jorge y el dragón”, segunda pintura del italiano Rafael Sanzio.
  4. 4. “Lucha de San Jorge y el dragón”, de Rubens (1606-1608)
  5. 5. “San Jorge y el dragón”, de Paolo Uccello (1456-1560)

 

1. “San Jorge” o “San Jorge y el dragón”, de Rafael Sanzio (1504)

Probablemente el cuadro más famoso que representa la leyenda de San Jorge y el dragón, conservado en el museo Louvre de París bajo el nombre “Saint Georges luttant avec le dragon”. Con unas dimensiones que no superan el medio metro (31cm de alto por 27 cm de ancho), esta pintura no corresponde a un autor español, y mucho menos a uno aragonés, sino a un artista italiano llamado Rafael Sanzio. 

Este pintor italiano, considerado un niño prodigio en el siglo XV, obtuvo su primer encargo oficial para la decoración de las Estancias Vaticanas con tan solo 25 años. Allí, pintó algunos frescos como “La escuela de Atenas”, considerada una de sus obras cumbres reconocida por gran parte del público y la crítica. 

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“San Jorge y el dragón”, de Rafael Sanzio (1504)

Nacido un Viernes Santos de 1483, murió el mismo día 37 años después debido a una insuficiencia cardíaca. Forma, junto con Miguel Ángel y Leonardo Da Vinci, el trío de los grandes maestros del periodo renacentista.

2. “San Jorge y el dragón” o “San Jorge matando al dragón”, de Vittore Carpaccio (1502)

"San Jorge y el dragón" es otra pintura de un renacentista italiano, en este caso de Vittore Carpaccio, que le fue encargada por el gremio de los Schiavoni en un ciclo de nueve pinturas que narran las historias de sus santos patronos. Algunos de los santos de la “scuola” fueron San Jorge, San Jerónimo, San Agustín o San Trifón. 

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“San Jorge matando al dragón”, de Vittore Carpaccio (1502)

La curiosidad que presenta esta pintura es la ciudad fantástica de Silene de Libia. En el cuadro se observa como la multitud contempla la hazaña de San Jorge desde terrazas y pabellones abiertos. Las colinas, con castillos y espolones rocosos, descienden hasta un puerto donde hay un barco encallado y una nave coronada por un arco natural de edificios, que guarda paralelismos con las creaciones fantásticas de la escuela de Ferrara.

3. “San Jorge y el dragón”, segunda pintura del italiano Rafael Sanzio.

De nuevo el maestro renacentista Rafael Sanzio pintó al patrón de Aragón entre 1504 y 1506. La obra pertenece al Alto Renacimiento Italiano, y al igual que su predecesor, se trata de un cuadro muy pequeño, con unas dimensiones de 28,5 centímetros de alto y 21,5 centímetros de ancho. Se conserva en la Galería Nacional de Arte de Washington D.C.

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“San Jorge y el dragón”, de Rafael Sanzio (1504)

 

Esta pintura solía ser el plato fuerte de la colección del mecenas francés Pierre Crozart, que fue adquirida por la misma Catalina II de Rusia en 1772. Durante un siglo y medio, la tabla colgó en el Museo Imperial del Hermitage. Pero el dato curioso es, que siendo una de las pinturas más populares de la colecciónn zarista, fue vendida en 1931 por los bolcheviques al estadounidense Andrew Mellon, quien más tarde la cedería a la galería de Washington.

4. “Lucha de San Jorge y el dragón”, de Rubens (1606-1608)

Esta versión barroca de la leyenda de San Jorge representa al patrón de Aragón ataviado como un general romano refleja el influjo de Miguel Ángel en las primeras obras de Rubens, como los personajes fuertes y de músculos rotundos. Se expone en el Museo del Prado, en Madrid. 

Es sin duda la pintura de San Jorge que mayor realismo, dramatismo y movimiento de todas las obras, con detalles como la baba que surge del caballo, los ojos desencajados del dragón o el temor reflejado del cordero. 

5. “San Jorge y el dragón”, de Paolo Uccello (1456-1560)

Esta pintura del también italiano Paolo Uccello es posiblemente la representación pictórica más antigua. Ubicada en el Museo Jacquemart-André de París, existe una versión anterior de la misma que se guarda hoy en LA National Gallery de Londres. 

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 “San Jorge y el dragón”, de Paolo Uccello (1456-1560)

Paolo Uccello crea una atmósfera irreal, como en las representaciones anteriores del patrón de Aragón, que incluso tiene tintes surrealistas. Los tres protagonistas de la pintura: la princesa, el dragón y el caballero San Jorge son representados con una maestría en el uso del color. Uccello utiliza una paleta brillante y saturada, con tonos verdes, rojos y dorados que resaltan la figura de San Jorge y el dragón. Además, el artista utiliza la técnica del claroscuro para crear contrastes de luz y sombra que aumentan la sensación de dramatismo y movimiento en la escena.