Eladio Carrión le canta a Mbappé y el Pabellón Príncipe Felipe se cae

El puertorriqueño eligió Zaragoza para cerrar su gira Sol María por España y no lo pudo hacer mejor a juzgar por el griterío y la intensidad del Príncipe Felipe
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photo_camera Eladio Carrión arrancó su último concierto en España con "Kemba Walker"

Le bastó a Eladio Carrión con decir su nombre para meterse al Pabellón Príncipe Felipe entero en el bolsillo. A lo que él lo decía más de 8.000 gargantas le replicaban: "¡Sendo cabrón!". ¡Eladio Carrión, sendo cabrón! ¡Eladio Carrión, sendo cabrón! Y así, con ese grito de guerra que se repitió hasta tres veces arrancaba el último concierto del puertorriqueño en España dentro de su gira Sol María. Eligió Zaragoza para cerrar y no lo pudo hacer mejor a juzgar por el griterío, la intensidad y el casi estado de éxtasis de los que no quisieron perderse al de Humacao. En el público, esos padres que se sentaban en las gradas esperando con hastío a que acabase esa mezcla de reguetón, trap y rap subía la media de edad de un concierto en el que, sin ellos, no pasaría de los 25. 

Sabía muy bien Eladio Carrión lo que quería su público y, por eso, arrancaba su concierto con un "Kemba Walker" apoteósico. Solo sobre el escenario, vestido totalmente de negro, con gorra y con una cadena de incontables euros y más incontables brillantes, hacía su entrada triunfal con uno de sus temas más populares que, por cierto, firma junto a otro peso pesado, Bad Bunny. "Muy buenas noches Zaragoza. ¿Cómo estamos familia? Último show de la gira, hoy le vamos a dar con todo hasta que me boten". Él le dio, el público le dio y ante tanta intensidad, el puertorriqueño puso un poco de cordura. "Por favor, yo sé que quieren bailar, que quieren pasarla bien, pero si alguno se siente mal y se marea o se desmaya quiero que todos le alumbren con los teléfonos para que podamos socorrerle".

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Solo sobre el escenario y totalmente de negro, Carrión hacía su entrada triunfal en el Príncipe Felipe

Entre los incontables grados dentro del Pabellón Príncipe Felipe, lo abarrotado del recinto y el empeño que ponían algunos, la mayoría, en reproducir y sentir tema por tema la discografía del artista, la recomendación no era casual. Tampoco lo era porque no sería la primera vez que un fan se desmayaba o mareaba en uno de sus conciertos. Dos horas después, Carrión comprobaría satisfecho que Zaragoza no era una de esas ciudades. "¿Pero qué les dan de comer aquí? Qué energía".

Entonces llegaría "Si la calle llama" y el público enloqueció, "Tata" y el público enloqueció, "Sin frenos" y el público enloqueció. Solo los reales, los fieles de verdad se sabían cada una de las estrofas del de Humacao, incluso esas canciones con las que se lanzó a capela y que formaban parte de sus tiernos inicios. Este lo agradeció y fue subiendo de intensidad el concierto. Cuando uno pensaba que no podía sudar ni cantar más alto, Eladio Carrión le aseguraba que sí y después de una calma subjetiva con algunos de los temas mas románticos ("TQMQA", "Paz mental", "Me gustas natural", "Sigue bailándome"...), llegaba la locura desmedida. Fuegos, luces, confetis y "Coco Chanel" reventando el Pabellón Príncipe Felipe. Si uno agudizaba el oído y se evadía de esas 8.000 gargantas cantando podía escuchar: "Es la mejor noche de mi vida", entre los asistentes. Y vaya si lo fue.

 

Sol María es el nombre del tour con el que Eladio Carrión ha hecho "sold out" en los recintos más grandes de España y con la que ahora cruza el charco. Sol María es, también, la madre de Eladio Carrión. Entre tanto "Ese culo tan lindo y tú con novio. Baby eso no pega, baby eso no pega", al boricua también le dio tiempo para ponerse tierno. "Sol María, todo esto es por ti. No hay algo más puro ni más sincero que el amor de una madre. El amor de madre es algo diferente, hermano", se podía escuchar en el vídeo que se proyectó durante el concierto.

La energía de Eladio no cayó en ningún momento y, por consiguiente, la del público tampoco. Haciendo gala de su pasado como nadador casi olímpico, el puertorriqueño saltó, bailó, jaleó y botó durante las dos horas del concierto. El calor seguía siendo importante y por eso se repartieron unas cuantas botellas de agua en el "front stage". Los temas de Sol María sirvieron como una especie de remanso de paz. Quedaba lo mejor. Y lo mejor tenía nombre de jugador de fútbol, ahora del Real Madrid: M-ba-ppé. Hubo que esperar hasta el final, casi hasta las 23.30 horas, para que Eladio Carrión lanzase la pregunta: "¿Queréis subirle a un 15?". La respuesta fueron gritos, brazos arriba, sudor, éxtasis, emoción. El público sabía lo que venía y Eladio quería que fuese épico.

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El público lo dio todo con la canción "Mbappé"

"Os voy a pedir algo para este tema. Primero, cuidado con los más pequeños, las embarazadas, si se encuentran mal váyanse a los lados. Si tienen calor pidan agua y si se sienten mal paren de darlo todo. Ahora, fuera móviles. Voy a cantarla dos veces, pero esta pido que la disfruten y que guarden los celulares. Luego podrán grabar lo que quieran". Y así, con las recomendaciones dadas, comenzaban las primeras notas, el estribillo, las luces, el fuego. "Mbappé" reventó el Príncipe Felipe, los fans reventaron el Príncipe Felipe y Eladio reventó el Príncipe Felipe con saltos, brincos, abrazos, manos en alto. Alguno parecía que estaba casi a punto de tocar el cielo y otros no daban ya para el segundo asalto y se limitaron a grabar la canción que quedaría inmortalizada para siempre.

Este podría haber sido el colofón final, la perfección hecha concierto a juzgar por el estado de los asistentes. Pero no. Todavía quedaba una última bala. "¿Ustedes saben de qué pueblo soy yo? ¿Podrían deletrearlo?". Gritos, emoción, intensidad. "Primero la H, después va la U, después va la M, la A C A O". "El primero de Puerto Rico que rapea con el Biza". En efecto, quedaba quemar el último cartucho, la sesión de Eladio con Bizarrap. El público hizo lo que él pidió, le "dio duro" porque era la última. Después, confetis verdes, fuego, luces. Y Eladio desapareció.