El universo del Circo del Sol maravilla a los zaragozanos en su primera noche en la capital

La espera para ver el espectáculo del Circo del Sol en Zaragoza llegó ayer a su fin.
photo_camera La espera para ver el espectáculo del Circo del Sol en Zaragoza llegó ayer a su fin.

La espera para ver el espectáculo del Circo del Sol en Zaragoza llegó ayer a su fin con una tarde lluviosa que acompañaba a disfrutar de uno de los shows circenses con más prestigio a nivel mundial. Eso sí, el paraguas era mejor dejarlo en casa para evitar problemas en el control donde un montón de ellos se amontonaron sin poder pasar al no estar permitidos por seguridad.

Superados aquellos percances, el público iba tomando asiento cuando unos simpáticos grillos iban saltando de butaca en butaca para ir adentrando poco a poco a los espectadores en el fantástico universo de Ovo, donde unas criaturas iban a cobrar vida a partir de un huevo gigante que se convertirá en una parte importante del show.

El asombro de los asistentes iba a ir de menos a más conforme cobraba vida un universo de insectos en el que todo estaba cuidado al detalle. Una mariposa en plena metamorfosis, saltos imposibles que provocaron los gritos de más de un asistente, una arañita que dejó de lado las telarañas para subirse en un aro, unas traviesas pulgas que subían y bajaban de la barra haciéndolo parecer sencillo y una oruga que hizo que todo el público se preguntase cómo era posible moverse así.

Unas traviesas pulgas que subían y bajaban de la barra haciéndolo parecer sencillo

Entre número y número, el Maestro Flipo se había hecho con el preciado “Ovo” de El Extranjero quién se iba a pasar las dos horas de función intentando recuperarlo a la vez que intentaba conquistar a una coqueta y presumida Mariquita que no se lo iba a poner nada fácil.

Un espectacular juego de luces y colores hacían todavía más espectacular cada uno de los números circenses a los que daba vida una música que en ocasiones se interpretaba en directo con un simpático violinista, un acordeón y hasta una guitarra eléctrica y todo ello acompañado por la voz en directo de una de estas criaturas que envolvía un casi abarrotado Príncipe Felipe en ese primer día de funciones.

La megafonía anunciaba un pequeño descanso cuando muchos todavía se estaban recuperando de las correas aéreas que acababan de ver y tras darle un mordisco a ese bocadillo que nunca falta en cualquier espectáculo para el descanso, el espectáculo no había hecho más que empezar. Las luces de repente se volvieron a apagar para dar paso a una segunda parte todavía más espectacular que la primera.

Hasta cinco diábolos sobrevolaban el Principal en lo que muchos comentaban que era “casi igual que cuando ellos jugaban en el patio del recreo de pequeños”. Un número de contorsionismo que te corta la respiración y que provocaba en el público una sensación entre fascinación y angustia por gestos que superan cualquier ley natural. Siguiendo con los símiles a la infancia, un columpio se elevaba hasta casi rozar el techo para dar paso a otro de los números más impresionantes de la noche.

Un total de 52 artistas sobre el escenario habían conseguido cautivar a un público zaragozano.

Mientras todo esto ocurría, El Extranjero seguía con sus intentos de conquistar a una Mariquita que poco a poco se iba ganando el cariño del público. Lo más fascinante, no hace falta muchas veces palabras para describir una historia, algo que en el Circo del Sol saben más que de sobra. ¿Consiguió finalmente a su amada Mariquita? Eso lo tendrán que descubrir viendo un espectáculo circense que iba llegando a su fin con uno de los números más complejos y visualmente más bonitos de la noche. Aunque hay cosas que las palabras no son capaces de describir y que solamente uno mismo es capaz de juzgar después de haberlo disfrutado en directo.

Un total de 52 artistas sobre el escenario habían conseguido cautivar a un público zaragozano que salía del pabellón maravillado con lo que acababan de presenciar. Un juego entre acrobacias, música instrumental y vocal, colores, vestuario, humor y números imposibles que es garantía de éxito allá donde va el Cirque du Soleil.