Artistas por un día: así es una mañana entre pinceles en el Estudio de la ilustradora Blasina Rocher

La ilustradora zaragozana Blasina Rocher está detrás de este plan diferente e ideal para pasar un sábado
photo_camera La ilustradora zaragozana Blasina Rocher está detrás de este plan diferente e ideal para pasar un sábado

Entre pinceles, flores, muchos colores y un delicioso chocolate con churros abría las puertas el Estudio de Blasina Rocher en el centro de Zaragoza. Por delante, cuatro horas de pintura entre mujeres que acudían a este acogedor lugar con el objetivo de encontrar un momento de calma, de relajación y de pintura.

La ilustradora zaragozana Blasina Rocher está detrás de este plan diferente e ideal para pasar un sábado por la mañana original y distinto. A través de sus redes sociales promociona este taller creativo de inspiración y bienestar que incluye una clase guiada de pintura entre flores, velas y música, todos los materiales para realizar el lienzo, un detalle de bienvenida y un aperitivo en el centro de la ciudad. No se requiere de ningún tipo de experiencia, sino que, tal y como indica su creadora, “solamente se necesitan muchas ganas de disfrutar de los pinceles y relajarte”.

Para poder hacerlo realidad, la gran apuesta de Blasina es siempre el comercio local ya que, tal y como ella misma reconoce, “es importante ponerlo en valor siempre que se pueda” y para la decoración de sus talleres siempre recurre a las flores del Jardín de Paula. Los tulipanes rosas de esta floristería adornan las mesas en las que tiene lugar el taller. Por otro lado, el momento más dulce de la mañana es gracias a la repostería y el chocolate de La Almolda, el que para muchos es “el mejor chocolate de la ciudad”.

Unos primeros trazos a lápiz en el lienzo, la búsqueda de inspiración entre las creaciones de Blasina y estas “artistas por un día” ya estaban más que listas para plasmar todo su arte sobre el lienzo (después de alguna que otra prueba en un primer boceto). La inspiración salía sola y los colores se iban mezclando en la paleta para ir creando auténticas obras de arte que poco a poco iban cobrando más y más sentido siempre con la ayuda de Blasina para perfilar esos pequeños detalles o para conseguir ese color con la mezcla de otros tantos.

En esta actividad, la edad pasa a un segundo plano ya que las hay desde Alicia que repetía la experiencia por segunda vez y lo hacía acompañada de su madre. Alexa que venía directamente desde Barcelona o Silvia, que aunque reside en Múnich desde hace unos años, ahora que ha regresado a Zaragoza, no ha dudado en apuntarse a este taller. Todas ellas con profesiones que poco tenían que ver con el arte pero que encuentran en este rato esa paz y bienestar que en el día a día muchas veces es tan difícil de conseguir.

Pasadas las cuatro horas, rosas, verdes, azules y naranjas eran los colores que más vibraban entre las diferentes creaciones. Un jardín lleno de flores, un faro que guía a lo lejos, la silueta casi perfecta de una joven rodeada de flores, una mesa que se asemejaba a un bodegón, una “musa” que posaba totalmente desnuda y en la que salían a relucir cada unas de sus imperfectas perfecciones, una transición de colores que formaban un atardecer, una chica de la que emanaban flores y otra de estas modelos con cuidadosos detalles como un sombrero que descansaba plácidamente en un jardín (lleno de rosas, como no podía ser de otra manera).

En total, ocho creaciones dignas de cualquier exposición y una sensación de satisfacción personal y de paz en una agradable mañana de sábado que se volverá a repetir de nuevo en diciembre aunque las fechas todavía están por concretar y anunciar por Instagram próximamente.