El artista Santiago Arranz exhibe su compromiso dual con la realidad en La Lonja

La Lonja de Zaragoza acoge desde este viernes la exposición “Una y otra realidad”, del artista sabiñaniguense Santiago Arranz. A través de 99 piezas, entre pinturas, dibujos, esculturas y una instalación, muestra su compromiso dual con la realidad. Conceptos y sentimientos que se funden y conviven en un mismo espacio.

Zaragoza.- El artista sabiñaniguense Santiago Arranz expone en La Lonja de Zaragoza “Una y otra realidad”, con la que muestra su compromiso dual con la realidad. Se trata de una exposición compuesta por 99 piezas en la que los conceptos y las emociones se funden y conviven en un mismo escenario.

Así lo ha indicado el propio artista que ha confeccionado esta exposición con 65 pinturas, catorce esculturas, dibujos, una instalación y otras 18 piezas “difícilmente clasificables” que han sido creadas en los últimos cinco años.

Dividida en dos partes, la primera presenta obras que emanan de la “razón”, como algunas derivadas de sus proyectos arquitectónicos, de conceptos y de lecturas que le han provocado una “fuerte” sensación y que le han “empujado a crear”, mientras que la segunda acoge otras que proceden de la “emoción”.

Entre las piezas destacadas puede encontrarse una muñeca de leche que adquirió en Cartagena de Indias y que Arranz la ha colocado junto a un retrato de su madre con la que ha querido mostrar el desvanecimiento de la dulzura de la vida, tal y como ha explicado.

En esta misma sala que, ha denominado, como sala de “ausencias”, aparecen tres grandes piezas en relieves que recuerdan a los que realizó en el Centro de Historias de Zaragoza y tres flores negras que se convierten en “signos como presencias de ausencias”.

La segunda parte de esta exposición, que está relacionada con el olvido, se compone de pinturas, una disciplina que, ha confesado, “es muy dura” y “por momentos muy dolorosa”, que están creadas desde la emoción y que le sirven para plasmar el mundo “más íntimo”.

Arranz ha reconocido que durante su estancia en París estaba “muy obsesionado” por convertir la pintura en la escritura y aunar el “contenido y el símbolo” y ha destacado su interés en lo cíclico que se refleja en los planetas con Júpiter que representa el optimismo hasta Platón que es la muerte.

“Siempre me ha interesado ir de la vida a la letra y de la letra a la vida. Trabajar con la realidad a partir de estos símbolos extraídos de ella y hacerlos elocuentes y que me sirvan como material artístico para generar obras en los planteamientos arquitectónicos, literarios o conceptuales”, ha afirmado.

Esta segunda sala representa el mundo en transformación, con figuras mutantes que están entre lo abstracto y figurativo, y donde también hay piezas vinculadas a las esculturas que realizó en Valdespartera, con alusiones a la materia y a lo espiritual, y otras provocadas por relatos literarios de Kafka.