Trabajar más horas

Parece una de esas verdades aceptadas sin discusión: la enseñanza privada, concertada o no, tiene más calidad que la pública. Puede incluso que no sea cierto, pero así se acepta. De hecho, sí es verdad que algunos de sus centros acumulan un reconocido prestigio por su nivel, por su exigencia. Y aquí surge la paradoja.

Parece una de esas verdades aceptadas sin discusión: la enseñanza privada, concertada o no, tiene más calidad que la pública. Puede incluso que no sea cierto, pero así se acepta. De hecho, sí es verdad que algunos de sus centros acumulan un reconocido prestigio por su nivel, por su exigencia. Y aquí surge la paradoja.

En las comunidades autónomas donde se ha pedido al profesorado de la pública que trabajen dos horas más, hasta las veinte horas semanales, éstos han argumentado, entre otras cosas, que el nivel de la enseñanza va a sufrir un deterioro. Lo que resulta contradictorio con el hecho de que el profesorado de la privada trabaje hasta veinticinco horas semanales y además con sueldos sensiblemente inferiores al del profesorado público.

Y en esas condiciones, logran que la enseñanza que imparten tenga más prestigio, merecido o no.  Bien está que se argumenten y se defiendan los derechos laborales, pero sin olvidar dos cosas, la situación de crisis en que nos hallamos y una mínima coherencia argumental, cuando hay mucha gente que trabaja con la misma vocación y en peores condiciones laborales.