De los tercios al ejército actual

Mucho ha cambiado el ejército actual en relación con las virtudes y condiciones en el desarrollo de la milicia de los antiguos tercios y el actual.

Gonzalo Fernández de Córdoba, más conocido por el Gran Capitán, había luchado para los Reyes Católicos en Italia con grandes éxitos en combate. Su organización y nuevas técnicas de combate promovieron la reestructuración del ejército en tiempos de emperador Carlos I. Fue un líder temido y respetado por sus adversarios y admirado y querido por sus hombres, por quienes se preocupaba intentando reducir las bajas al máximo.

Característica principal fue que creó un ejército profesional donde primaban los veteranos experimentados y oficiales capacitados en lugar de reclutar campesinos; este hecho dio una continuidad que los hizo más cohesionados y eficaces, en el que para progresar se primó el mérito y la capacidad, además promovió un código moral entre sus soldados basado en el coraje, el compañerismo, el honor y la lealtad al rey.

En la actualidad mucho ha cambiado el ejército. En aquella época se preparaba al personal para el combate, exigiendo el dominio de las artes de la guerra; en la actualidad su preparación es civil con ingenierías y grados varios, así como el manejo de idiomas, se ha abandonado parte de la formación específica del combate y sus diferentes respuestas, ya sea en ofensiva o defensiva o cómo conseguir reducir al mínimo las posibles bajas propias.

Me contaba un viejo combatiente de la División Azul, desde su experiencia, que su responsabilidad era manejar vidas e intentar protegerlas al máximo; a su vez un viejo general me comentaba que se están formando a oficiales y suboficiales en carreras civiles en lugar de la militar, lo que les ha abierto la posibilidad  de su inserción en el mundo civil en lugar de seguir la carrera de las armas, como así está ocurriendo.

Valorar la veteranía, el mérito y la capacidad ya es pasado, ahora son unas calificaciones arbitrarias que suponen la sumisión del calificado al calificador siempre de mayor rango, lo que significa que o te sometes o no progresarás, de manera que ya no llegan los más capacitados, sino los más obedientes y sumisos. Las palabras coraje, compañerismo, honor y la lealtad se han convertido en huecas, vacías de contenido que suenan bien en los discursos.

¿Quién nos lidera hoy? Se carece de liderazgo pues ningún responsable ministerial lo tiene, el que se mueve no sale en la foto. No olvidemos que aunque el militar debe ser apolítico por su condición, su adscripción política en activo, aunque no declarada, tiene una gran importancia para promocionar sólo hay que ver cómo se asciende o dan el salto a la política cuando pasan a retirados. En resumen, lo único que no ha cambiado es el sufrido soldado porque tiene mucho mérito ser militar en España en la actualidad.

Agustín Aznar Sánchez